2/04/2011 00:08 Leer artículo completo en
Hoy Digital
Alfonso Ambrosio Flores (Zaragoza, 1952) llegó a Cáceres con ocho años de edad, procedente de Barcelona, cuando a su padre, oficial del Ejército, le destinaron al entonces recién creado Centro de Instrucción de Reclutas (CIR). El mayor de tres hermanos, recuerda que en Barcelona vivían en la calle Wellington y que asistió a un centro público, el colegio Nuestra Señora Virgen del Pilar. De allí al colegio de doña Paula, en la cacereña ronda de Hernán Cortés y después al Instituto, todavía en el edificio antiguo.