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Miércoles, 08/07/15 - 08:41 h

Sin rastro de vida en Marte

Martes, 04 de diciembre del 2012 - 03:48

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Madrid- Aún tendremos que esperar para confirmar si hay o no vida en Marte, pero por ahora nada de microorganismos, ni de moléculas orgánicas. Tras un mes esperando a que los científicos de la NASA dieran un paso al frente y explicaran qué han descubierto que sea digno de «aparecer en los libros de Historia», como afirmó la semana pasada el investigador principal de la misión, John Grotzinger, ayer, cinco representantes de la agencia estadounidense se sentaron ante un gran auditorio para desmentir todas las habladurías que el comentario de Grotzinger había generado en los foros científicos y en las redes sociales. Durante varios días, «Marte» se convirtió en «trending topic», y es que la posible existencia de vida en el planeta rojo desataba la curiosidad del público general. «No podemos afirmar que hayamos descubierto rastros de vida», insistieron en numerosas ocasiones los expertos. Grotzinger lo repetía con especial énfasis. «¿Cree que se precipitó con su comentario?»,  preguntaban los periodistas que acudieron a la reunión de otoño de la Unión de Geofísicos de América, una de las reuniones más importantes del sector. «He aprendido la lección y, a partir de ahora, sé que debo ser más cuidadoso y medir mis palabras. Entiendo que el interés que suscita esta misión es muy grande», contestó el científico. Sin embargo, insistió  en que «lo que  presentamos hoy es la base de grandes descubrimientos. En sólo unos meses hemos generado 11.000 imágenes y nuestros aparatos han realizado más de dos millones de observaciones de la situación atmosférica marciana». Cloro, azufre, carbono y vapor de agua. Éstos son los tres compuestos que  SAM (laboratorio que analiza muestras) –instalado en las entrañas del todoterreno «Curiosity»– ha localizado de la primera muestra que ha entrado en su laboratorio  y la quinta que ha recogido el «CSI con ruedas», como lo califican sus principales creadores. De las cinco muestras que el brazo robótico ha recogido de la superficie marciana, sólo una ha sido analizada. Con una amplitud de 4,5 centímetros, «la muestra, como esperábamos, es de arena muy fina y  muy seca. También, como muestran las imágenes, vemos cómo la zona más superficial tiene un color más vivo que el interior», explicó Ken Edgett, el responsable de la cámara Mahli, situada en uno de sus brazos robóticos.  «Es una buena forma de empezar», insistía.  También han localizado muestras de carbono, aunque «queremos descartar que su origen sea terrestre», afirmó Paul Mahaffy, responsable del SAM. Y es que, como han querido dejar claro todos los científicos que participan en esta misión internacional, «éste es sólo el principio de la misión. Aún no ha comenzado a explorarlo todo», aseguran, después de ver la retransmisión de la rueda de prensa, Javier Gómez de Elvira, investigador principal del REMS (la estación meteorológica de diseño español) y el director del Centro de Astrobiología. Él, al igual que el resto de la comunidad científica, esperaba los primeros resultados del «Curiosity». «El lugar que han escogido para comenzar a analizar el terreno de Marte no es el más interesante científicamente, pero sí que era necesario para comprobar que todas las herramientas funcionan correctamente», explica Gómez de Elvira. «Queríamos tomar una muestra ordinaria para ver que todo marcha correctamente», volvía a insistir  Ralf Gellert, el responsable del espectrómetro de rayos-X. Los compuestos marcianos que han analizado en esta primera muestra pueden ser indicios de vida siempre que se den las condiciones atmosféricas  para que tanto el carbono como el oxígeno hayan podido crear vida. De ahí que en la rueda de prensa, subrayaran la importancia de las pruebas que van a tener que realizarse con las nuevas muestras que se recojan. «Estamos siendo muy impacientes»,  sostiene el investigador español. La importancia del cloroUno de los componentes que más preguntas han suscitado es el hallazgo de cloro. Ya se halló en una misión anterior, lo encontró la sonda «Phoenix», que llegó a Marte en 2008. El cloro tiene gran capacidad de absorción de agua, por lo que se puede deducir que en zonas donde aparece existe o existió  agua. La presencia de percloratos –en referencia al cloro–, un agente oxidante muy potente que quema la materia orgánica a altas temperaturas, significaría que detectarla podría ser un problema por las el horno que utiliza SAM. Afortunadamente , este laboratorio aplica un rango amplio de temperaturas (entre 200 y 900 grados centígrados) y muchos compuestos podrían aguantar. El próximo destino del «Curiosity» es Glenelg, una zona «donde realmente puede empezar a trabajar SAM, porque en este punto se unen tres morfologías distintas», explica Gómez de Elvira. Tendremos que esperar a después del verano, que el todoterreno también descansa.  Un volcán activo en venusLa actividad volcánica es la responsable de los cambios en la atmósfera de Venus. Así lo corroboran las observaciones recogidas por la sonda «Venus Express» de la Agencia Espacial Europea. La ESA empezó a estudiar este planeta hace seis años y sus estudios coinciden con los registros tomados por la «Pioneer Venus» de la NASA, que orbitó alrededor de esta astro entre 1978 y 1992. La atmósfera de Venus posee un millón de veces más de dióxido de azufre que la de la Tierra. Durante mucho tiempo se ha intentado aclarar el motivo. Se ha confirmado que gran parte de la superficie del planeta está cubierta por volcanes, aunque no se ha aclarado si todos están activos. Habitualmente este gas tóxico permanece debajo de la nube que recubre el planeta. Ahora se ha descubierto que una parte del dióxido de azufre ha traspasado este supuesto límite natural. «Si se aprecia un aumento de dióxido de azufre en la atmósfera  superior, se sabe que ha sido producido por algo reciente, porque las moléculas individuales son destruidas por la luz solar después de dos días», aseguró el Emmanuel Marcq, del Laboratorio de Atmósferas, Ambientes y Observaciones Espaciales, Francia. La atmósfera de Venus es del tipo que los científicos denominan super-rotante, debido a que sólo tarda 96 horas en cambiar totalmente, lo que supone una dificultad a la hora de aislar puntos individuales de origen del gas. 

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