domingo, 27/05/12 - 21: 36 h
El Parlamento Europeo ha rechazado por sorpresa en Estrasburgo un paquete de directivas, bajo la denominación de telecom package, encaminadas a regular el uso de internet y las telecomunicaciones. El texto pasa ahora a conciliación para su modificación y no se volverá a debatir al menos hasta septiembre. Esto es lo que opinan sobre con algunos de los mayores expertos en internet del país para que nos den su opinión:
José Luis Orihuela (eCuaderno)
Creo que es mucho lo que está en juego y que no podemos mirar para otro lado como si no estuviera pasando nada.En La comunidad virtual (Gedisa, Barcelona, 1996) Howard Rheingold nos apremia:
“La comunidad en línea tiene una responsabilidad hacia la libertad que disfruta, y si quiere continuar disfrutándola, más personas deben tomar parte activa en educar a la población no técnica acerca de las diversas distinciones importantes que se pierden en los bombardeos del periodismo sensacionalista”.
y remata:
“Es improbable que cualquier libertad que perdamos ahora sea recuperada más adelante”.
La red quiere ser libre, pero el futuro de una internet libre dependerá en buena medida de hasta qué punto la sociedad sea capaz de movilizarse en defensa de sus derechos y libertades. La gente tiene que entender que la defensa de una internet libre compete a todos.
Manuel Almeida (Mangas verdes)
Internet es visto cada vez más como una amenaza por parte de aquellos que ostentan poder y privilegios. Es algo comprensible en regímenes dictatoriales, pero totalmente inadmisible en sociedades democráticas y occidentales. Las presiones de intereses particulares, léase políticos recalcitrantes o corruptos, empresas de telecomunicaciones o lobbies de la cultura propugnan en Europa un sistema de control de la Red que ya quisiera para sí la propia China”. “Se trata, por un lado, de parcelar el acceso a internet, de tal modo que no puedas navegar libremente por donde te apetezca, sino según el tipo de contrato que firmes con la operadora. Y, por el otro, de permitir que el cierre de una página web se pueda realizar sin intervención judicial, dejando en manos de ‘autoridades competentes’ la libertad de expresión e información en la Red. Esto no sólo choca contra los criterios básicos de la democracia, sino que atentan contra los derechos cívicos recogidos en la mayoría de las cartas constitucionales y leyes del continente, incluidas las españolas. Un atentado en toda regla contra la libertad en internet y contra la ciudadanía”.
Wicho (Microsiervos)
Supone que están poniendo por delante de los intereses de los ciudadanos los intereses económicos y políticos de Europa, y no debería ser así. Su aprobación supondría que las operadoras de telecomunicaciones tengan carta blanca para hacer lo que les dé la gana con las conexiones de internet, o se les podría ocurrir cobrar por contenidos. En resumen, podrían cambiar la forma en la que usamos internet”.
Pepe Cervera (Perogrullo)
Lo más divertido que puede decirse sobre estas medidas es que en su mayoría son ineficaces, inútiles y contraproducentes. Acabar con la neutralidad supone iniciar el retorno a un modelo ya probado y que no funcionó: el de los ‘jardines vallados’, como Compuserve, AOL o InfoVía; los jardines vallados sólo han funcionado (y con limitaciones) en el móvil. La tecnología necesaria para poder separar paquetes al por mayor (DPI; Deep Packet Inspection) está en desarrollo, y al igual que la medición del consumo supondrá un coste bastante alto para las telefónicas, que no está claro puedan recuperar. Permitir la desconexión de usuarios sin supervisión judicial provocará incontables problemas legales, debido a los numerosos errores que cometen las telecos en su facturación y control. Y si este paquete de control funcionara, lo único que se conseguiría es animar al desarrollo y extensión de sistemas tecnológicos que esquivaran este control, como en su momento ocurriera con Napster.
En resumen: no va a funcionar, si funcionara, no sería negocio, y si funcionara y fuera negocio Internet desarrollaría mecanismos para saltarse los controles. Aprobar estas medidas, como aprobar leyes como la Hadopi francesa o la que se rumorea se quiere implantar en España, es ridículo, porque no se conseguirán los objetivos previstos, pero sí que dañarán al desarrollo de la Red en Europa. En un entorno de crisis no es lo más inteligente; de hecho es criminalmente estúpido tratas de imponer normas que sólo favorecen los intereses de unas pocas empresas e instituciones a costa de dañar al conjunto de la sociedad. Sobre todo cuando no pueden funcionar jamás, como la historia ha demostrado”.
Eduardo Arcos (Hipertextual)
Vivo en un país, Bélgica, donde ya se permite que los proveedores de acceso a internet cobren por la cantidad de tráfico usado al mes, por llo que me ha tocado experimentar el uso del internet con limitaciones y con una imposición que me obliga a modificar mis hábitos y usar ciertos servicios menos de lo que quisiera.
Internet siempre ha sido un medio absolutamente abierto y su éxito radica en la libertad total que tenemos los usuarios de consumir contenidos, usar servicios, visitar sitios web y comunicarnos con quien sea, en cualquier momento y casi en cualquier lugar. La aprobación del paquete de medidas de la Unión Europea no necesariamente significaría el final de esta libertad pero sí implica una limitación impuesta a muchos por unos pocos, basada en sus intereses económicos, políticos y sociales: proveedores de acceso a internet permitiendo el acceso más lento a “propiedades” que representen competencia, entidades de gestión colectiva tipo la SGAE que presionan para desconectar usuarios de forma indiscriminada por supuestamente descargar contenido con copyright.
Internet es un poco como el agua, no tiene sabor, no tiene color y no tiene forma. Ponerle color por medio de intereses políticos, darle sabor por un interés económico y querer darle forma controlando lo que los usuarios pueden y no pueden hacer es simplemente quitarle la esencia y el motivo por el cual es lo que es hoy”.
Como ya comenté en mi blog estoy en absoluto desacuerdo en que se permita a empresas privadas, como los ISP, decidir cuánto y cómo recibimos Internet ya que atenta contra su neutralidad. Y esto es de una importancia nuclear si queremos que la Red siga siendo lo que es hoy, un espacio de libertad donde los ciudadanos han encontrado un lugar en el que poder expresarse sin mediadores”.
En Europa existe una enorme presión por regular la Red para acabar con sus mayores virtudes, con su propia esencia: la libertad de los usuarios y la neutralidad respecto a los contenidos. Con esa regulación internet corre el peligro de convetirse en un canal de difusión controlado por las operadoras de telecomunicaciones y la gran industria de los contenidos. Y todo por la defensa de una industria cultural que tiene sus raíces en la propia tecnología de la copia y su distribución. Para ello incluso se han cuestionado derechos de los usuarios y garantías jurídicas de los ciudadanos. Lo que nos falta es una gran revolución democrática de la cultura y la creación que las prohibiciones no arreglan y una reforma del mercado de los contenidos en una economía donde la abundancia y el acceso cambian sus reglas, aunque la crisis económica sea aprovechada ahora para sostener negocios que ya tienen fecha de caducidad”.
Lo que se vota en el Parlamento Europeo es el llamado “telecoms package“, el resultado de la presión de tres de los lobbies más fuertes del mundo: el político, el de las telecomunicaciones y el de los derechos de autor. El paquete de medidas otorga a las empresas de telecomunicaciones un poder omnímodo para convertirse en los auténticos policías de la red: pueden examinar tus comunicaciones, decidir si lo que recibes o envías puede pasar por la red o debe ser bloqueado, impedir el acceso a determinados sitios en función de cualquier tipo de criterio y sin pasar por un órgano judicial, o vender acceso preferencial a determinados sitios como si fueran canales de televisión. (…) El “telecoms package” es la mayor aberración que hemos podido ver nunca pasar por un parlamento, la iniciativa liberticida más importante que hemos vivido jamás en relación con la red.
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