La NASA insiste: ni la mayor de las erupciones solares podría destruir la Tierra


Ninguna llamarada solar destruirá la Tierra (NASA)

Ninguna llamarada solar destruirá la Tierra (NASA) lainformacion.com

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Lo que se aprecia en la imagen es la última gran erupción solar fue capturada por el telescopio SDO de la NASA. El filamento de material desprendido de la corona solar tiene una longitud de alrededor de un millón de kilómetros, lo que ha vuelto a provocar las noticias alarmistas sobre la actividad del sol. En primer lugar, la llamarada no se ha producido en dirección a nuestro planeta y, en segundo lugar, estamos a unos 150 millones de kilómetros de distancia lo que comparado con un millón de kilómetros, nos sitúa bastante lejos del peligro.

Estas aclaraciones las realiza la NASA ante la creciente ola de noticias alarmantes sobre la actividad solar. "Algunas personas", aclara la agencia en una nota, "están preocupadas porque una "gigantesca llamarada solar asesina" podría desarrollar suficiente energía para destruir la Tierra. Y citando el ciclo de máximo solar de 11 años que llega ahora, hay algunos que creen que se podría producir en 2012".

Pero este mismo ciclo solar se ha producido durante los últimos miles de años, aclara la NASA. Cualquiera que tenga más de 11 años ha pasado por uno de estos ciclos de máxima actividad sin sufrir ningún daño y, por si fuera poco, el siguiente máximo ocurrirá a finales de 2013 o en 2014, no en el apocalíptico 2012. Y lo que es más importante, insisten, "incluso la mayor de las llamaradas solares es suficientemente potente como para destruir físicamente la Tierra".

Esto no quiere decir que las tormentas solares no puedan afectar a nuestro planeta. La radiación electromagnética puede causar problemas temporales en la comunicación por satélite e incluso en aparatos electrónicos de la zona más afectada, como en la famosa tormenta solar que dejó a millones de personas sin luz en Canadá y fue provocada por una eyección de masa coronal. Y esto es un asunto serio para el que hay que estar prevenidos, pero dista mucho de las consecuencias desastrosas que predicen algunos.

"Incluso en los eventos más potentes registrados en los últimos 10.000 años", explica el físico de la NASA Alex Young, "vemos que el efecto no es suficiente para dañar la atmósfera y dejarnos desprotegidos". Las eyecciones de masa coronal del sol están sucediendo todo el tiempo, explica, un par de veces a la semana, y en general los efectos son mínimos. "Si tenemos uno realmente grande podemos tener una gran aurora y puede afectar a los satélites y a las redes eléctricas, pero es algo que está previsto". Además, contamos con la ventaja de que estas tormentas tardan alrededor de dos días en alcanzar la Tierra, con lo que podemos preverlas con antelación.

"Conocemos el sol lo suficientemente bien", asegura Young, "gracias a toda la tecnología y la ciencia y a todos los satélites que monitorizan el sol 24 horas al día, siete días a la semana, para saber que esa súper tormenta que va a arrasar la Tierra sencillamente no va a suceder".