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ciencias (general)

La vejez se puede frenar en el laboratorio

3/11/2011 13:09 | A.M. Ron
Científicos de la Clínica Mayo, en EEUU, han desarrollado un método para matar a las células senescentes en ratones modificados genéticamente. Síntomas propios de la edad como las cataratas o el desgaste muscular desaparecieron en estos animales de laboratorio.
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Ratones del experimento. El de la derecha recibió el tratamiento (Jan M. van Deursen).

Nos hacemos viejos. A cada minuto que pasa las células de nuestro cuerpo son víctimas de un progresivo deterioro, pero el motivo sigue siendo un misterio. Uno de los sospechosos habituales es la conocida senescencia celular, un mecanismo de defensa de nuestro organismo que deja fuera de circulación a nuestras células cuando acumulan demasiados daños. Simplemente dejan de funcionar y se apagan. Se cree que es uno de los mecanismos de defensa contra el crecimiento de los tumores, pero su acumulación puede dañar los tejidos y provocar los conocidos síntomas de la vejez.

Un equipo de investigadores de la Clínica Mayo, cuyo trabajo se publica en Nature, ha decidido poner el foco en este tipo de células e investigar su papel en determinados síntomas del envejecimiento. Las llaman "células senescentes". Este tipo de células, advierten los investigadores, "se acumulan en diversos tejidos y órganos a medida que envejecemos y se han señalado como causantes de una interrupción en la función y estructura de los tejidos como consecuencia de las sustancias que segregan". En román paladino: aunque el sistema inmune las va retirando, se acumulan con el tiempo y pueden generar algunas de las disfunciones que conocemos con la edad. Los investigadores, liderados por Darren J. Baker and Jan M. van Deursen, estiman que estas células "viejas" pueden llegar a constituir hasta el 10% del tejido celular en personas muy mayores.

La acumulación se produce en lugares como las rodillas artríticas, las arterias o las cataratas y segregan una serie de agentes que estimulan el sistema inmunitario produciendo una inflamación de bajo nivel. Pero, ¿sería beneficioso retirarlas? Esto es lo que hasta ahora no sabemos y lo que intentaban averiguar los investigadores.

El experimento consistió en introducir una modificación genética en una serie de ratones que permitiera eliminar estas células con la simple administración de una droga. Una vez que los ratones habían crecido, se les sometió a un tratamiento que eliminó las células senescentes y se observaron las consecuencias.

El resultado se analizó observando tres síntomas de envejecimiento: la formación de cataratas en el ojo, el desgaste del tejido muscular y la pérdida de depósitos de grasa bajo la piel, lo que produce las conocidas arrugas. Según los investigadores, estos síntomas se ralentizaron radicalmente.

En comparación con los ratones "normales", los tejidos de los ratones tratados experimentaron una mejora inmediata en todos los desórdenes relacionados con el envejecimiento: no desarrollaron cataratas y siguieron corriendo en la rueda durante mucho más tiempo sin problemas musculares ni de articulaciones. Su piel retuvo la grasa y no sufrió el conocido deterioro que producen los años.

Diferencia de tejido adiposo. El de la izquierda es de un ratón no tratado.

"Nunca había visto una cosa parecida", asegura el doctor James Kirkland, uno de los investigadores. Es la primera vez que se demuestra que la eliminación de este tipo de células es beneficiosa y puede abrir la puerta a todo un campo de experimentación, aunque los científicos llaman a la cautela. De entrada, la modificación genética introducida en los ratones no se puede probar con humanos, de forma que habrá que buscar otra manera de acabar con estas células, como elaborar una droga que las identifique y las destruya por el tipo de proteínas que producen.

Una de las posibles conclusiones del experimento es que las células senescentes son beneficiosas o inocuas durante la juventud, pero empiezan a ser un problema cuando envejecemos y el sistema inmune las retira a un menor ritmo. Así que una de las soluciones podría ser reforzarlo. "Reforzar el sistema inmune", asegura el doctor van Deursen, "impulsarlo un poquito para asegurarse de que las células senescentes se retiran, podría ser todo lo que necesitamos".

Los científicos repetirán ahora el experimento con otro tipo de ratones más longevos y tratarán de profundizar en el fenómeno con vistas encontrar un tratamiento útil para los humanos. Pero no se trata de vivir eternamente, advierten, sino de encontrar la manera de que la calidad de vida de nuestra vejez sea mucho más aceptable.

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