AVISO: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Puede cambiar la configuración de su navegador u obtener más información aquí.

lainformacion.com

viernes, 19/09/14 - 14: 44 h

ciencias (general)

La vida interior de un neandertal

A. M. Ron

jueves, 19/01/12 - 14:40

[ ]
El profesor de Antropología Thomas Wynn analiza cuáles eran los usos, costumbres y sentimientos de los neandertales a partir de los restos fósiles que se han encontrado. Estas son algunas de las conclusiones que detalla en su libro "Cómo pensar como un neandertal".
UNiesert (Wikimedia Commons)  -Foto: lainformacion.com

¿Podría un neandertal entender un chiste? ¿Tenían sentido del humor? ¿Se enamoraban? Después de años de estudio, el antropólogo Thomas Wynn se propone dar respuesta a algunas de estas cuestiones en su libro "Cómo pensar como un neandertal" (Oxford University Press, 2012). "El humor es solo uno de los aspectos de los neandertales sobre los que hemos estado especulando durante años en nuestro trabajo por encontrar sentido a su vida cognitiva", escribe Wynn en New Scientist. Y su propósito es comprender cómo se sentía un neandertal y qué inquietudes le afectaban en su vida cotidiana.

Los paleoantropólogos tienen muchos datos sobre estos humanos que vivieron en Europa entre 200.000 años y 30.000 años atrás y con los que convivimos durante miles de años. Conocemos su código genético, que coincide al 99,84% con el nuestro, y sabemos que su cerebro era ligeramente más grande. También sabemos dónde vivían y qué herramientas utilizaban y todos estos datos nos permiten trazar un perfil de sus actividades diarias.

Familiares y cazadores

Por el material con el que fabricaban sus herramientas, sabemos que utilizaban siempre rocas cercanas al lugar en que habitaban, con lo que su territorio de acción raramente superaba los 1.000 kilómetros cuadrados. Vivían en grupos pequeños, de alrededor de diez personas, y aunque alguna vez se relacionaban con individuos de otras comunidades, no hay constancia de actividad comercial ni de intercambios a grandes distancias.

Por la aparición de enterramientos en pareja sabemos que tenían relaciones duraderas y protegían los cuerpos de sus seres queridos igual que hacían los primeros humanos modernos. Tenían una familia. En su sociedad no existían los ancianos, su esperanza de vida media era de 35 años, y trabajaban de forma artesanal y se enseñaban las habilidades de unos a otros durante generaciones.

Los restos óseos muestran numerosas heridas de todo tipo, fruto de su vida como cazadores de grandes mamíferos. El hecho de que sobrevivieran después de estas heridas indica que cuidaban unos de otros y sentían empatía. Paralelamente, hay pocos que aparezcan como sobrevivientes con heridas graves en las piernas, lo que indica que probablemente dejaban atrás a aquellos que no podían caminar y tomaban decisiones pragmáticas por el bien del grupo.

En cuanto al desarrollo del lenguaje, sencillamente no tenemos ni idea. El área de Broca de su cerebro estaba bien desarrollada y, según Wynn, su código genético comparte con nosotros el gen FOXP2, directamente relacionado con el lenguaje. Aunque hay razones para sospechar que pudieron tener algo parecido a una lengua para comunicarse, carecemos de pruebas que lo confirmen.

Poco innovadores

La gran diferencia con los humanos anatómicamente modernos está, seguramente, en la capacidad de innovar. Los hallazgos arqueológicos muestran escasísimas novedades en períodos de miles de años, lo que apunta a que basaban su creación de objetos en el conocimiento aprendido. Para desarrollar invenciones hacen falta una capacidad para la analogía y una memoria de trabajo que quizá los neandertales no tuvieran.

El hecho de vivir en grupos pequeños también pudo ser determinante. Los humanos modernos que habitaban Europa por la misma época se reunían en comunidades de cientos de individuos, con las ventajas que esto tiene respecto al intercambio de conocimientos e innovación, y se relacionaban con extraños con cierta frecuencia, lo que podía enriquecer su cultura en un proceso constante.

Otros investigadores apuntan a habilidades que los humanos modernos desarrollamos y frente a las que los neandertales estaban en desventaja competitiva. La capacidad para detectar mentiras, según la psicóloga evolucionista Leda Cosmides, de la universidad de California, sería una de ellas. O la capacidad para valorar un recurso en comparación con otro, una habilidad que el antropólogo Alan Page Fiske ha bautizado como "establecer precios".

En general, concluye Wynn, si uno interactuara hoy día con un neandertal apreciaría estas pequeñas diferencias cognitivas. Por explicarlo de forma sencilla, un neandertal pillaría los chistes de golpes y cachiporra, pero se les escaparían las sutilezas de Woody Allen. Sus pequeñas sociedades hicieron que se desenvolvían peor en la innovación y en el plano de lo simbólico y esto pudo ser definitivo frente a nuestra capacidad de imaginar, relacionarnos y encontrar soluciones nuevas.

Encuentran una cámara de gas oculta en un campo de concentración nazi

Encuentran una cámara de gas oculta en un campo de concentración nazi

Hoy, 10:04 h. |

Los nazis demolieron las cámaras de gas y construyeron una autopista de asfalto encima de la ubicación de las cámaras de gas. En este campo se produjo un levantamiento contra los

Un estudio sobre por qué resbala la cáscara de plátano gana el Nobel alternativo

Un estudio sobre por qué resbala la cáscara de plátano gana el Nobel alternativo

Hoy, 08:54 h. |

Los premios Ig-Nóbel se conceden en una serie de categorías que parodian a los Nóbel reales, y sus contenidos son de lo más variado. En Nutrición.

Destacamos

Suscríbete al boletín de la información

La mejor información a diario en tu correo.

Lo más visto en Ciencia

Secciones

Sobre nosotros

Siguenos también en: Facebook Twitter Flickr Google News YouTube

iplabel