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jueves, 21/08/14 - 21: 14 h

ciencias (general)

Rafael Yuste: “La misma tecnología que curará la esquizofrenia servirá para manipular la mente”

Antonio Martínez Ron

martes, 01/10/13 - 14:38

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  • El científico español es el líder del proyecto BRAIN, la gran apuesta de Obama. 
  • Charlamos con él en Donostia, donde asiste a las conferencias Quantum13.
Rafael Yuste, durante la entrevista

Rafael Yuste tiene un perfil tan cercano que, si se lo cruzan, pocos dirían que es uno de los científicos con más influencia del mundo. Hace unos meses el presidente Obama presentó al mundo la iniciativa BRAIN, el proyecto de investigación que nació de su cabeza y que pretende desentrañar los secretos del cerebro en un plazo de quince años. Yuste nos atiende con un brazo escayolado por culpa de su afición al deporte y recién desayunado con la noticia de que le han concedido dos millones de euros más para que se investigue. Hablamos con él horas antes de que ofrezca una charla dentro del ciclo Quantum13, organizado por el Donostia International Physics Center (DIPC).

¿Qué diferencia a BRAIN de los otros proyectos de investigación sobre el cerebro?

Son cosas distintas. Por un lado está el proyecto Conectoma, que lleva cinco o diez años, y también el proyecto europeo Blue Brain, que quiere simular el cerebro con computadoras e intentar entender las bases de su funcionamiento. Nuestro proyecto no tiene nada que ver y lo que intenta es registrar la actividad de circuitos enteros del cerebro. Yo hice esa propuesta en Inglaterra en 2011, empezamos a escribir borradores, lo mandamos a varios sitios, incluida la Casa Blanca, y de ahí salió la idea de hacer un proyecto enorme, como el genoma humano, para desarrollar tecnologías y recoger datos.

¿En qué se va a basar esa tecnología?

No está desarrollada aún, pero tenemos algunas ideas, como tecnología óptica con láser que permite penetrar el tejido vivo, con colorantes sensibles al calcio o al voltaje. Por otro lado los nanotecnólogos quieren desarrollar circuitos integrados de silicio con millones de electrodos que puedan implantar en animales o humanos, y hay otra propuesta que viene de la biología sintética, que trabajaría con el problema a nivel molecular.

Dice usted que BRAIN nos permitirá ver “la película del cerebro”. ¿Es tan distinto de lo que podemos ver ahora con resonancia magnética funcional?

Bueno, en resonancia magnética ves  la actividad entera del cerebro pero no tiene resolución espacial para ver neuronas individuales. Cada píxel incluye decenas de miles de neuronas y lo que ves es el flujo sanguíneo asociado con esa actividad, es una manera indirecta y muy remota de ver lo que está sucediendo. Es como intentar sacar una foto de esta calle desde una satélite. Hace unos años se veían los barrios y lo que queremos ver es a las personas individuales, queremos ver a las personas moviéndose.

Pero, ¿cuál sería el punto de ruptura? Porque ver a las 'personas' no garantiza ningún éxito...

Estoy de acuerdo en que no hay garantizado ningún éxito, pero no es una apuesta a lo loco, está basado en la falta de habilidad de la neurociencia para dar con una teoría general sobre cómo funciona el cerebro. Nos hemos dado cuenta de que el sistema está construido para producir propiedades emergentes. Cada neurona habla con decenas de miles de neuronas, es un sistema superdistribuido, y las neuronas individuales están fabricadas para hacer ese trabajo. Hay datos iniciales de que cuando se activa el circuito del cerebro cuando el animal está haciendo algo no responden individualmente, sino en grupos.

Si se consigue el objetivo, ¿qué podríamos ver dentro de unos años?

Al ver una película de alta resolución de la actividad cerebral de un esquizofrénico, por ejemplo, podríamos ver diferencias y patrones anormales que expliquen los ataques y nos ayuden a entender por qué piensan de esta manera. Se podrá formular una hipótesis e intentar derivar unas terapias dirigidas al problema. Ahora mismo estamos atacando estas enfermedades mentales sin conocimiento de causa, y esto puede ayudar muchísimo, se abrirán campos nuevos para los psiquiatras. Sería una situación de completo éxito si podemos curar o cambiar algo así.

Usted comenzó como médico y trató a pacientes con esquizofrenia, ¿cambió eso su punto de vista?

Sí, yo soy médico. Todavía tengo la licencia activa en Madrid, pero no he practicado desde hace 26 años. Durante la carrera me tocó hacer historias clínicas y tratar a esquizofrénicos paranoicos, y lo que me causó mucha impresión es que estos pacientes deben tener un cerebro espectacular, porque son inteligentísimos, y si le cambiamos algo pequeñito se convertirían en miembros fantásticos de la sociedad. Tenía un poco la angustia y decidí hacer investigación básica, trabajar en las bases del funcionamiento para que alguien pueda después arreglarles el problema.

Usted ha terminado trabajando al máximo nivel, ¿cómo se llega ahí?

Pues mira, la receta es muy fácil y la dijo ya Cajal, en el libro "Los tónicos de la voluntad": primero hay que cultivar la voluntad y luego trabajo y trabajo duro, y antes o después te abres camino.

Le marcó ese libro…

Me lo regaló mi padre a los 14 años y lo devoré. Me quedó marcado por la visión del investigador trabajando a altas horas de la noche solo, descubriendo secretos de la naturaleza… y la posición de Cajal de que se puede llegar donde se quiera a fuerza de voluntad.

¿Es tan difícil conseguir el respaldo administrativo como la propia investigación?

En este sentido hemos tenido la suerte de haber contactado con el equipo de Obama de investigación, que son gente de primera fila y han entendido perfectamente el problema. Piensan de una manera tan amplia y con perspectivas históricas incluso que ha sido gracias a ellos que el presidente Obama ha acogido nuestras ideas. Es también un elogio a un presidente que se ocupa de temas que tienen importancia para toda la humanidad.

Le acaban de dar dos millones de euros más para investigar y le dan un plazo de 15 años, ¿qué siente al ver los recortes y el cortoplacismo en España?

Pues me duele en carne propia. Tengo muchos amigos y colaboradores que lo están pasando muy mal, me llegan los currículos de gente y veo la tragedia que está ocurriendo. A mí en Inglaterra me pillaron los recortes de la Thatcher y terminé en EEUU precisamente por eso, así que soy una especie de exiliado del sistema inglés. Veo las consecuencias que pueden tener estos recortes en la gente y me preocupa muchísimo. Pero tenemos que dar un mensaje a los jóvenes, que no se ofusquen… Me parece bien esto que están haciendo de unirse y protestar, pero que sepan que esto es una profesión que tiene largo plazo y fundamentos humanitarios que son importantísimos, y que no tiren la toalla por esto.

Es usted un gran aficionado al montañismo...

Sí, soy muy montañero. Soy de los Pirineos, tenemos un grupo de montaña. Aunque esto [señala su brazo escayolado] no ha sido la montaña, nos subimos a un pico en Francia y me rompí el brazo jugando al fútbol después.

Y si el objetivo de BRAIN fuera la cima del Everest,  ¿dónde estaríamos ahora mismo?

Intentando montar el campamento base. Esto es un proyecto que va a largo plazo y lo que queremos es poner los cimientos primero.

La competencia con el proyecto europeo, ¿puede dar lugar a algo como la carrera espacial pero con el cerebro?

No, creo que al contrario, será una cosa de colaboración. Hay una reunión en noviembre en Nueva York y de ahí creo que saldrán colaboraciones, lo inteligente es hacerlo de una manera complementaria.

¿Cuál es su papel ahora mismo en el proyecto  BRAIN?

Yo lo impulsé, pero nos retiramos de la organización porque habría conflicto de intereses. No puedo estar repartiendo el dinero y  a la vez investigando en él.  

Dice Javier de Felipe que los humanos tenemos unas neuronas que nos hacen distintos…

Esto es un debate que lleva ya cien años, lo empezó Cajal, que tenía la teoría de que tenemos células distintas, pero sus discípulos concluyeron que tenemos las mismas células solo que en mayor cantidad. Este debate todavía hoy no se ha cerrado, hasta el punto de que gente como De Felipe y yo, que somos amigos y colegas, pensamos lo contrario. Pero tanto él y yo estamos estudiando la corteza cerebral de los humanos en colaboración precisamente por esta pregunta: qué ocurre en el cerebro humano y por qué es tan especial.

Si quedamos en este hotel dentro de diez años, ¿qué le gustaría contarme?

Me encantaría intentar averiguar las bases físicas de los pensamientos,  qué ocurre en nuestro cerebro que sustenta este momento y tenemos la sospecha de que tiene que ver con actividad de grupos de neuronas y tenemos que coger el toro por los cuernos y resolverlo. Espero enseñarte una foto de la corteza de un ratón y cambiar su comportamiento.

¿Podríamos saber lo que alguien está pensando?

Sí, de hecho esto se está empezando a hacer. Se está llegando un poco a eso y antes o después se llegará. La cuestión es cuándo. Precisamente por este tipo de acceso a los estadios mentales tenemos que ser conscientes de que esta tecnología debe tener una supervisión ética y legal de la sociedad. Y ese aspecto lo recogió el presidente Obama en la presentación de BRAIN.

Después de lo que hemos sabido sobre el espionaje masivo de la NSA, uno se plantea qué podría hacer la administración con esta capacidad de leer el pensamiento…

Bueno, yo sería un poco más optimista. Siempre que se desarrolla una tecnología se puede usar para lo bueno y para lo malo, como la energía nuclear. En general hay un sistema de control para que no se utilicen, y esto es igual, se podrá utilizar el sistema para curar esquizofrenia y también para manipular la mente. Las tecnologías en principio son neutras, creo que hay más razón para el progreso, sobre todo cuando tenemos la sangría de las enfermedades mentales para las que no tenemos ni cura ni conocimiento de causa. Tenemos la posibilidad de atacar estas enfermedades cuanto antes, porque estamos desarmados.

Antonio Martínez Ron

Colaborador de Ciencia

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