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ciencias meteorológicas

Esta araña se llama Harrison Ford

Antonio Martínez Ron | Madrid

miércoles, 06/05/09 - 06:38

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Cada año se descubren centenares de nuevas especies en el mundo y algunos investigadores optan por ponerles los nombres más insospechados

En el año 2003, los investigadores estadounidenses John C. Markham y Christopher Boyko descubrieron un nuevo parásito con lo que parecían dos largas orejas sobre la cabeza y lo bautizaron como Albunione yoda, en homenaje al pequeño personaje verde de Star Wars. Unos años antes, en 1993, el aracnólogo estadounidense Norman I. Platnick descubrió una nueva especie de araña y la llamó Calponia harrisonfordi, en agradecimiento al apoyo que el actor Harrison Ford había dado a la investigación.

Los casos de taxonomía heterodoxa se han repetido a lo largo de los años. Existe una mosca con el nombre de Charlie Chaplin (Campsicnemius charliechaplini), un fornido escarabajo con el nombre de Schwarzenegger (Agra schwarzeneggeri) y hasta una abeja con el nombre del mítico grupo Millie Vanillie (Villa manillae).

Cada año se descubren en el mundo alrededor de 16.000 nuevas especies animales. Entre ellas hay millares de insectos, moluscos y vertebrados que son bautizados por los investigadores que los encuentran. A ellos les corresponde el privilegio de ponerles el nombre que les venga en gana, pero ¿existe algún tipo de límite?

“En principio pueden poner el nombre que quieran”, asegura Antonio García Valdecasas, investigador del CSIC en el Museo de Ciencias Naturales, “siempre que no sea un nombre ofensivo”. Según este especialista en Taxonomía, no existe ningún organismo que dé la aprobación final al nombre, sino que basta con que el científico “publique el descubrimiento de esa especie con la especificación de sus características y aspectos diagnósticos que la diferencian” .

El factor friqui

En el año 2007, una investigadora del CSIC identificó en el Golfo de Cádiz un nuevo género de gusano marino y le puso Bobmarleya gadensis, por su parecido con Bob Marley. Ese mismo año, un equipo de científicos españoles descubrió una nueva especie de invertebrado en varias cuevas de Castellón y Tarragona y, como el animal había evolucionado para convertirse en una especie subterránea, lo bautizaron como Gollumjapyx smeagol, en referencia a la criatura Gollum de “El señor de los anillos”.

Si uno rebusca en el catálogo de especies, también encontrará el Leucothoe Tolkieni, un crustáceo bautizado en 1990 en honor del propio J.R.R. Tolkien y el Frodospira Wagner, un gasterópodo que debe su nombre al pequeño Frodo Bolsón. Por no hablar del escarabajo Darth Vader, el trilobites Han Solo y la avispa Chewbacca, que también están catalogados.

Estas curiosas nomenclaturas, explica el profesor Valdecasas, no quieren decir “que los taxónomos sean unos friquis”. “El autor puede estar homenajeando a un artista que le parece digno de ello o sencillamente haciendo un guiño especial a la audiencia de especialistas de su grupo”, asegura.

El cangrejo Groening y la hormiga Google

En otras ocasiones, se utiliza el nombre de un famoso como reclamo publicitario. “Muchas veces”, explica Valdecasas, “se da un nombre de un animal o una planta a fin de ganar cierta atención y quizás conseguir así algo de presupuesto adicional para estos estudios”.

De esta forma se explican los nombres del cangrejo Albunea groeningi, por el creador de Los Simpsons Matt Groening, de la hormiga Proceratium google y de la mosca Eristalis gatesi, un sentido homenaje al poderoso Bill Gates.

En España también hay especies que homenajean a determinados investigadores, como el paleontólogo José Luis Sanz, que tiene una clasificación de dinosaurio dedicada (Tastavinsauurus sanzi), el botánico Santiago Castroviejo, que tiene un ácaro en su honor (Santiagoacarus robustus), o la investigadora de la vida subterránea, Ana Camacho, que ha dado nombre a un gusano tubular (Monopylephorus camachoi).

Quiero que esta rana se llame como yo

Si uno no tiene tiempo de viajar a las selvas tropicales y descubrir una especie para darse un homenaje, siempre le queda la opción de comprarse una clasificación.

Desde el año 1999, la empresa Biopat ofrece la posibilidad de pagar a cambio de poner nombre a una de las muchas especies descubiertas en el mundo, y destina el dinero a financiar futuras investigaciones y la conservación de las especies más amenazadas.

Ponerle nombre a una pequeña rana del género Boophis descubierta en Madagascar, por ejemplo, puede salirle en este momento por 3.000 euros. Si la crisis le ha dejado con algo de dinero en el bolsillo, también puede darse el gusto de pagar 2.600 euros por ponerle su nombre a una avispa australiana. Tendrá el resto de su vida para recrearse, orgulloso, con sus ojos saltones.

* Más información: CuriousTaxonomy.net. Imagen: Norman I. Platnick

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