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¡Menudo es mi padre! La increíble historia del informático que construyó un simulador espacial para su hijo

  • Antes de que Noah naciera ya estaba planeando la construcción de este simulador para inculcarle el amor por las estrellas.

  • "Deberíamos animar a las nuevas generaciones a investigar las cosas que nosotros no hemos tenido coraje de indagar".

Simulador espacial artesano

Simulador espacial artesano

El simulador en construcción

El simulador en construcción

El pequeño Noah juega en su simulador

El pequeño Noah juega en su simulador

Vieja torre utilizada para el simulador

Vieja torre utilizada para el simulador

El simulador espacial se encuentra dentro de un remolque

El simulador espacial se encuentra dentro de un remolque

Daniel Sherrouse es un padre australiano que ha aprovechado sus conocimientos en informática para demostrarle su amor a su hijo Noah.

Con tan solo dos añitos, Noah tiene ya un simulador espacial que le ha construido su padre para jugar. Cuando su mujer le dijo que estaba embarazada, lo primero que pensó y exclamó fue: ''Maldita sea, mi hijo tendrá una vida mucho mejor que la mía''

Desechando la idea de usar cartones y celo para construirle un juguete, Daniel ha construido la cabina del simulador espacial dentro de un remolque de 1,5 x 2,4 metros.

Este australiano se dedicó a introducir pantallas, cuadros de mando, controles y todo lo que conforma un equipo de mando espacial. La mayoría de las cosas son de segunda mano o se las han regalado amigos y familiares y casi ningun botón sirve para nada, pero una de las pantallas tiene instalada un programa de ordenador que simula un auténtico viaje estelar. Esta pantalla tiene más opciones de juego, mucho más complejas, para cuando Noah sea mayor.

Se opera con una serie de mandos,un teclado, un ratón y un teclado numérico, mientras otra pantalla muestra un sistema de video construido también por Daniel y que imita el funcionamiento de un radar.

Antes de que Noah naciera, Daniel ya estaba planeando la construcción de este simulador, para inculcarle a su hijo el amor por las estrellas. Inspirado todo ello por los físicos y educadores Neil deGrase Tyson y Carl Sagan.

El interior del remolque está decorado con dibujos del espacio estelar, haciendo de la cabina de mando una especie de cubo viejo y oxidado donde un veterano del espacio se sentiría como en casa. Esta construcción le ha supuesto diez meses de trabajo pero admite que no está acabado. Daniel lo considera un proyecto en marcha, que sigue creciendo y que evolucionará con la ayuda de Noah.

Este padre australiano critica que la inversión en la NASA y en las misiones espaciales están cayendo en picado, y anima a las nuevas generaciones a investigar todo aquello que nosotros no hemos tenido valor de indagar.

Desde luego, mientras haya papás como Sherrouse, reconocemos que las cosas irán bien.