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martes, 9 de febrero de 2010 - 23:34 h

Tecnología de identificación

El ruido humano ensordece el planeta

29/04/2009 | Antonio Martínez Ron | Madrid

Nuestros coches, trenes y aviones se escuchan cada vez en lugares más recónditos. Algunos investigadores advierten ya sobre la forma en que nuestro ruido está afectando a algunas especies animales.

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“Cada día cuesta más encontrar un lugar libre de ruido humano en el planeta”. Después de cuarenta años grabando los sonidos de la naturaleza por todos los rincones del mundo, el investigador Bernie Krause tiene claro que algo muy grave está afectando a los ecosistemas.

Desde las más lejanas montañas hasta las regiones polares, los sonidos de la actividad humana están poniendo en peligro a numerosas especies. En algunas zonas del Ártico, las ballenas jorobadas buscan refugio detrás de los glaciares para encontrar una zona de silencio. En lugares como el parque de Yellowstone, las poblaciones de lobos y alces sufren estrés por culpa de las motos de nieve.

“Sólo aquellas especies que puedan tolerar altos niveles de ruido”, asegura Krause, “podrán sobrevivir a estas nuevas condiciones”.

Desde la selva hasta Gredos

¿Hasta dónde puede llegar el ruido de los humanos? En febrero de 1990, mientras grababa los sonidos de pájaros e insectos en el corazón de la selva amazónica, el equipo de Krause se vio sobresaltado por un registro inesperado: el ruido de un jet a reacción cruzando el Amazonas.

Unos meses después, mientras grababa en una remota región de Alaska, sus micrófonos captaron el sonido de las plataformas petrolíferas a más de cien kilómetros de distancia.

En España, la organización Escoitar.org lleva a cabo una labor parecida a la de Krause, grabando sonidos a lo largo y ancho de Galicia. Su coordinador, Chiu Longina, suele acudir a la sierra del Caurel, pues lo considera “una de las pocas zonas vírgenes de ruido”.

Aún así, este lugar idílico cuenta con un pequeño inconveniente. “Cada 25 minutos”, dice Longina, “pasa un avión por encima que nos estropea las grabaciones”.

Salvador Peris, catedrático de Zoología de la Universidad de Salamanca, es el autor de algunos estudios que demuestran que el ruido ambiental de nuestras carreteras está poniendo en peligro a varias especies de aves. Cuando sale a grabar a la Sierra de Gredos, también comprueba el alcance de este problema. “En algunas ocasiones”, asegura, “llegamos a captar el sonido de la N-VI. Y eso a pesar de que está a kilómetros de distancia”. 

Especies amenazadas

Durante millones de años de evolución, cada especie ha escogido una determinada frecuencia de sonido para llamar a su pareja o alertarse de los peligros. El ruido humano está forzando a muchos animales a alterar estas frecuencias y pone en riesgo los ritos de apareamiento y la supervivencia de los propios animales.

En España, las especies más amenazadas, según los estudios del profesor Peris, son los pequeños pájaros insectívoros que emigran al Sahara, como los colirrojos, las currucas o los papamoscas. Hasta un 60% de estas aves corre el peligro de desaparecer si el nivel de ruido sigue en aumento

“Algunos animales, como las ranas y algunas ardillas”, explica Peris, “cambian sus frecuencias y sus sonidos en función de si están cerca de un ruido humano”. Aunque la principal fuente de ruido en nuestro país son las carreteras, existen otras amenazas, como el estruendo de las grandes ciudades o los molinos de viento.

“Una planta eólica”, asegura Peris, “provoca el ruido equivalente a tener un coche pasando por la puerta de tu casa cada minuto, entre 70 y 90 decibelios”. 

Urbanos y “gritones”

Nuestras ruidosas costumbres también están alterando a las especies que viven más cerca. La revista New Scientist publicó recientemente un estudio que demostraba que el bullicio de las ciudades había obligado a las aves urbanas a elevar el tono de sus cantos.

Los estudios del profesor Peris sobre estas aves demuestran que las poblaciones que viven en el campo y las que viven en la ciudad han variado su forma de comunicarse.

Concretamente, los “mirlos urbanos”, según Peris, han empezado a expresarse con ‘frases’ más cortas y en una frecuencia mucho más alta. En otras palabras, se han vuelto tan nerviosos y “gritones” como nosotros.

[5] comentarios

Deja tu comentario
  1. 5 Adela

    Avatar de Adela

    29/04/2009 - 12:36

    El ser humano se dedica a destrozar el planeta, hay q intentar contaminar lo menos posible y dejarle a los que vengan las cosas como nos las encontramos. Un saludo.

  2. 4 sara

    Avatar de sara

    29/04/2009 - 11:57

    El ruido es insoportable en las grandes ciudades. Con tantos coches es imposible pasear tranquilamente.

  3. 3 Gabriel

    Avatar de Gabriel

    29/04/2009 - 11:34

    Espero que se solucione algún día la contaminación acústica, porque es insoportable salir de casa y no encontrar ningún lugar donde predomine el silencio. A mí particularmente me molesta mucho el sonido de las motos. Un saludo.

  4. 2 lucas

    Avatar de lucas

    29/04/2009 - 11:19

    El Planeta es de todos y es necesario trabajar para no deteriorarlo. El ruido en las ciudades es insoportable pero es preocupante que afecte a lugares alejados y que esté perjudicando a algunas especies.

  5. 1 luis

    Avatar de luis

    29/04/2009 - 10:30

    Los Humanos nos estamos encargando de destrozar el Planeta. La contaminación podría controlarse si todos los países adoptaran medidas conjuntas y realmente trabajaran para que funcionaran.

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