sábado, 26/05/12 - 00: 38 h
Independientemente de la opinión de cada uno acerca de la labor que lleva a cabo Wikileaks, estaba bastante claro que la publicación de la última tanda de filtraciones que hizo la organización el pasado fin de semana iba a caer mal en muchos sitios.
Prueba de esto es que inmediatamente su web se vio bajo los afectos de un brutal ataque de denegación de servicio (Denial of Service en inglés) que hizo que a ratos esta dejara de estar accesible.
Un DoS funciona, simplificando un poco las cosas, como cuando se organiza algún tipo de concurso en el que hay que llamar a una centralita telefónica y esta se colapsa ante la avalancha de llamadas. En un DoS contra una web son muchos miles de ordenadores los que se ponen a solicitar información rápida y repetidamente de esta web hasta llegar a saturar sus servidores.
Por esto el lunes Wikileaks decidía mudar su web a Amazon Web Services, un servicio de Amazon especializado en albergar servicios web en la nube. La capacidad técnica de Amazon en cuanto a recursos y su experiencia frente a este tipo de ataques se presentaba como una garantía para que el sitio web de Wikileaks pudiera seguir funcionando correctamente.
Y así sucedió durante unas horas, pero apenas 24 horas después de haber empezado a funcionar bajo AWS Amazon expulsaba a Wikileaks de su plataforma aduciendo que Wikileaks estaba violando los términos de servicio al publicar información cuyos derechos de autor pertenecen a otros.
Hay muchas dudas acerca de que la información en cuestión esté sometida a derechos de autor de ningún tipo al haber sido creada por empleados del gobierno con fondos del gobierno, y resulta además muy sospechoso que esto sucediera después de que desde el entorno del senador Joe Liebermann, presidente del comité del senado de los Estados Unidos para la Seguridad Nacional, se interesaron por el asunto.
Amazon, que ya se enfrenta a un boicot por esta decisión, por supuesto, niega ninguna ingerencia del gobierno, pero como dice la Electronic Frontier Foundation en Amazon and WikiLeaks - Online Speech is Only as Strong as the Weakest Intermediary, la libertad de expresión en Internet es tan fuerte como el intermediario más débil, y lo cierto es que parece demasiada casualidad.
Este problema se arregló moviendo una vez más la web de Wikileaks a otro proveedor, en este caso Bahnhof Internet AB, una empresa sueca, donde sigue, al menos al escribir estas líneas, aunque al parecer el servidor está alojado físicamente en Francia..
El siguiente problema de Wikileaks vino cuando EveryDNS, la empresa que gestiona el dominio -el nombre- Wikileaks.org decidió desactivarlo, aduciendo que estaba también siendo víctima de un ataque DoS que podía potencialmente afectar a otros 500.000 clientes.
Todos los ordenadores que se conectan a Internet necesitan usar un número que los identifica, conocido como dirección IP, y que es, por volver a la analogía anterior, su número de teléfono en Internet.
Pero para no tener que acordarnos de estos números, estamos más que acostumbrados a utilizar, aún sin ser conscientes de ello, el servicio DNS, del inglés Domain Name System, que nos permite, por ejemplo, teclear wikileaks.org en la barra de direcciones del navegador sin tener que saber que en realidad su dirección IP es 46.51.171.90.
Este sistema funciona de forma similar al de los de información telefónica a los que podemos llamar para preguntar por el teléfono de alguien o de una empresa. Si no les consta, o no son capaces de encontrarlo, no podremos ponernos en contacto con esa persona aún cuando su teléfono funcione a la perfección.
Lo que ha hecho EveryDNS ha sido el equivalente en Internet a borrar de sus bases de datos la dirección IP que se corresponde a Wikileaks.org, con lo que a todos los efectos es como si el servidor web de la organización hubiera desaparecido de Internet, aún cuando siga ahí y esté funcionando perfectamente.
Para evitar esto Wikileaks está usando un dominio alternativo, Wikileaks.ch, dominio registrado en su momento por el Partido Pirata suizo en previsión de problemas de este estilo, aunque lo más curioso de todo es que de nuevo es EveryDNS quien lo está gestionando, lo que de nuevo desata dudas acerca de los verdaderos motivos que le llevaron a desactivar Wikileaks.org, en especial porque este dominio está registrado a nombre de una empresa estadounidense.
¿Coincidencia? ¿Presiones bajo cuerda -o no tan bajo cuerda- de nuevo? Va a ser probablemente lo segundo, en especial teniendo en cuenta que Tableau Softwaree reconoce que bloqueó el acceso de su herramienta de visualización a los datos de Wikileaks por petición del senador Lieberman.
En cualquier caso, y gracias al carácter descentralizado de Internet, va a resultar imposible que nadie consiga hacer callar a Wikileaks, pues igual que ha conseguido evitar las presiones del gobierno de los Estados Unidos moviendo su servidor a una empresa sueca podría volver a hacer lo mismo si el gobierno sueco o el francés cayeran en la tentación de meter las manos en el asunto, como de hecho el segundo está haciendo.
Y en el caso de que EveryDNS decida desactivar Wikileaks.ch también cabría la opción de llevarse el dominio a otro registrador, aunque es cierto que el gobierno de los Estados Unidos, a través de ICANN, tiene un control excesivo -aunque no total- del funcionamiento del sistema DNS, situación que en el pasado ya ha sido fuente de fuertes controversias.
Pero tan siquiera esto sirve realmente de mucho, pues las direcciones IP del servidor web de Wikileaks están ahora mismo disponible en múltiples páginas web como esta, y basta con introducirlas directamente en el navegador para llegar allí, por no hablar de toda la información que circula por Twitter acerca de cómo acceder al sitio.
Y servirá de menos si sale adelante la propuesta de Peter Sunde, uno de los fundadores de The Pirate Bay, de poner en marcha un sistema DNS basado en redes P2P y por tanto sin control centralizado alguno.
De hecho, las redes P2P están teniendo un papel cuando menos curioso en toda esta historia, pues existe un archivo protegido con una clave que sólo se hará pública en caso de que fallezca Julian Assange, el fundador de Wikileaks, que está circulando por ellas y del que ahora mismo sin duda existen miles de copias en todo el mundo.
Así que le pese a quien le pese, no existe forma humana de hacer callar a Wikileaks, aunque el caso está sacando a a luz actitudes cuando menos curiosas de gobiernos que se dicen democráticos y de grandes empresas que están dejando ver que quizá quienes dicen que tienen demasiado poder igual tienen razón.
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