martes, 9 de febrero de 2010 - 22:34 h
El gobierno japonés está considerando una normativa que haga que los modernos y silenciosos coches eléctricos e híbridos deban emitir algún tipo de "ruido" para evitar accidentes
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Quienes conducen un coche híbrido –que combina un motor de combustión tradicional con otro eléctrico– bien saben que su conducción es silenciosa a bajas velocidades. Entrar con ellos en un parking por la noche a oscuras recuerda a las escenas de Star Trek en que las naves Klingon viajaban bajo el camuflaje de invisibilidad. Durante el día, el ruido de la ciudad hace que estos coches pasen desapercibidos: parece que circularan en “punto muerto”.
Pero más asombroso –y peligroso– resulta ese silencio para los peatones. Es normal ver a peatones apuntarlos con el dedo asombrados, diciendo “¡mira, no hace ruido!”. El problema es cuando los peatones o ciclistas realmente no los oyen y se producen situaciones de peligro mientras cruzan la calle o circulan en bicicleta.
El conductor de este tipo de coches poco puede hacer: el uso del motor eléctrico suele ser automático, y precisamente está ideado para ahorrar combustible y contaminar menos, tanto en emisiones de gases como en contaminación acústica. Pero ante la situación parece que el gobierno japonés está considerando una normativa que obligue que estos vehículos emitan algún tipo de “sonido” en forma de ruido. La idea es evitar accidentes, especialmente entre peatones, ciclistas y conductores de camiones, todos ellos acostumbrados casi por instinto a evitar los peligros simplemente escuchando el runrún de los motores tradicionales. La ironía no podría ser más simpática coches con “contaminación acústica artificial” por el bien de la ciudad.
Una situación similar vivió el fabricante del Segway, el sistema de transporte personal con aspecto de patinete que se mantiene el equilibrio en dos ruedas mediante giroscopios. La absoluta ausencia de ruido de su motor eléctrico se consideró un peligro para los viandantes, especialmente porque está pensado para circular por las aceras junto a la gente. La solución fue ingeniosa: los diseñadores le añadieron un pequeño zumbido cuando el motor giraba a altas velocidades, algo que además ajustaron buscando una frecuencia armónica que sonara de forma natural y agradable.
Para los Toyota Prius, uno de los modelos híbridos más populares, un fabricante independiente vende un pequeño sistema que emite un ruido similar al del motor convencional cuando está funcionando a baja velocidad con el motor eléctrico. Se instala bajo el capó y hace su trabajo “ruidosamente”, para tranquilidad del conductor.
(Vía Engadget.)
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