Sat, 11 Feb 2012 22:28:56 +0100 Saltar al contenido

La reforma laboral, en 20 tuits

lainformacion.com

sábado, 11/02/2012 - 22:28 h

Ciencia y tecnología

Un cohete fabricado en Costa Rica revolucionará el espacio

11/12/2009 | Alex Leff | Global Post para lainformacion.com

El ex astronauta Franklin Chang Díaz está convencido de que su invento sirva para transportar a gente a Marte en un futuro no lejano. También servirá para recoger la basura espacial y transportar suministros a los satélites artificiales que rodean la Tierra. La NASA ya ha acordado con este costarricense-estadounidense probar el cohete en la Estación Espacial Internacional.

[ ]

(Liberia, Costa Rica). Franklin Chang Díaz alberga grandes planes para su cohete: un mensajero para el espacio exterior, un camión de basura para recoger los desperdicios en la órbita terrestre y, como gran objetivo, un transbordador a Marte.

Este físico nacido en Costa Rica habla de manera totalmente natural sobre el día en que la humanidad se traslade por completo a vivir en el espacio exterior, mientras nuestra preciada Tierra se convierte en un “parque protegido”. “Nuestros bisnietos siempre podrán venir de vuelta [a la Tierra] desde donde quiera que estén viviendo para ver dónde vivieron sus antepasados”, afirma este ex astronauta de la NASA que ahora preside y dirige Ad Astra Rocket Company.

Para muchos, esto puede resultar demasiado difícil de digerir (recuerda a la historia de Wall-E). Pero Chang Díaz ya está sacándole brillo a su casco espacial, y en un futuro no lejano espera ver cómo los humanos utilizan su revolucionario cohete para pasearse por la galaxia.

A Marte en poco más de un mes

Mientras tanto, asegura, su cohete de plasma puede tener otro buen puñado de usos prácticos. El cohete, llamado VASIMR (Variable Specific Impulse Magnetoplasma Rocket, o Cohete de Magnetoplasma de Impulso Específico Variable), utiliza una tecnología de alta potencia estudiada inicialmente por la NASA.

Impulsado por gases de escape a temperaturas que alcanzan las del Sol, el VASIMR reduciría de forma radical el tiempo que lleva viajar desde la Tierra a Marte, bajando desde ocho meses a tan solo 39 días. El cohete también podría reducir el coste de los viajes espaciales en más de la mitad, transformando el negocio aeroespacial y allanando el camino a la exploración espacial a más países, como la propia Costa Rica natal de Franklin Chang Díaz.

En septiembre, el cohete logró un hito. Durante una prueba, su motor superó los 200 kilovatios, convirtiéndolo en el cohete eléctrico más potente del mundo. Tras los ensayos realizados en la Tierra, Ad Astra colabora ahora con la NASA para probar el VASIMR en la Estación Espacial Internacional en 2013. Según Chang Díaz, su tecnología se podría utilizar para ayudar a mantener la estación espacial en órbita. La compañía espera lanzar el cohete para usos comerciales en 2014.

Suena a ciencia ficción, pero el campo aeroespacial ha tomado ya buena nota de los trabajos de este costarricense-estadounidense. El American Institute of Aeronautics and Astronautics ha incluido al VASIMR en la lista de las 10 tecnologías aeroespaciales de más proyección en 2009.

Un cohete multiusos para cuidar del espacio exterior

Antes de participar en misiones a Marte más veloces, Chang Díaz propone algunos usos prácticos para el cohete cerca de la Tierra. Podría, por ejemplo, actuar como un mensajero urgente en el espacio exterior, transportando suministros, fundamentalmente combustible, a satélites o naves de forma barata (bueno, más barata). Envíos que hoy en día cuestan unos 1.000 millones de dólares podrán costar unos 500 millones con naves Ad Astra, según su presidente.

También menciona otros usos, más cercanos al espíritu ecológico de su tierra natal. Estas naves podrían empezar a limpiar la basura espacial generada por satélites en desuso. “La Tierra se ha convertido en una colmena”, afirma Chang Díaz. “Hay centenares de satélites que orbitan alrededor de la Tierra. Algunos de ellos son simplemente chatarra flotante, porque se han quedado sin combustible y se quedan en órbita sin actividad, muertos”.

Los objetos espaciales muertos chocan entre sí, y también contra nuestro planeta. “A veces uno cree que está viendo unas preciosas estrellas fugaces, que en realidad son trozos de basura espacial que se acercan a la Tierra y se incendian al entrar en la atmósfera”, asegura. “Nuestro objetivo es poder tener un camión de la basura que recoja todos esos objetos en varias órbitas, obviamente a cambio de una tarifa”, explica. Ad Astra podría arrojar esos desperdicios a un “cementerio orbital”, añade, “o también los podríamos lanzar hacia el Sol, que es una especie de vertedero cósmico avanzado”.

La magia científica del VASIMR

A diferencia de los cohetes convencionales químicos, éste convierte el argón en plasma, el cuarto estado de la materia, que se encuentra en fenómenos comunes como los relámpagos, las llamas extremadamente calientes, las nebulosas, el Sol y otras estrellas.

Naturalmente, es demasiado caliente como para manejarlo… casi. “No conocemos materiales que puedan soportar temperaturas tan altas. Así que no usamos materiales”, explica el ex astronauta. “Usamos fuerzas muy exóticas, que están creadas con generadores magnéticos muy avanzados, y generamos unos tubos invisibles, unos conductos, en donde podemos colocar plasma a esas temperaturas”.

El hombre detrás del invento

El nombre Franklin Chang Díaz quizás no suene a muchos fuera de Costa Rica, pero aquí es una estrella. Ningún otro tico ha viajado al espacio. Tras entrar en la NASA en la década de los años 1980 Chang Díaz viajó siete veces a bordo de un transbordador espacial. También ha sido director del Advanced Space Propulsion Laboratory de la agencia aeroespacial estadounidense, antes de formar su propia compañía, Ad Astra, en 2005.

Pero su carrera exitosa no ha sido un camino de rosas. Chang Díaz emigró a Estados Unidos con 18 años, en 1968, justo en el año en el que Estados Unidos comenzaba a perder la guerra contra Vietnam. Asegura que, aunque había experimentado algunas burlas como niño en Costa Rica, nada le preparó para la discriminación de la que fue testigo en Estados Unidos.

Pero también se encontró con una gran paradoja. "A pesar de que había mucho malestar, discriminación y lucha social en los Estados Unidos, también vi un país que tenía una habilidad innata para reparar sus propias heridas, algo que no veo en otros países de Latinoamérica", dice Chang Díaz y añade que algunas de sus oportunidades surgieron gracias al movimiento pro derechos civiles de la época.

Se licenció en ingeniería mecánica en la Universidad de Connecticut y realizó un doctorado en física de plasma aplicada en 1977, el mismo año que adquirió la nacionalidad estadounidense.

Ahora viaja continuamente entre los laboratorios Ad Astra en Texas y los de Costa Rica, aunque tiene predilección por su país de origen. "Es volver a casa; es una sensación de haber vuelto de un viaje muy largo", dice cuando habla de la oportunidad que ha tenido para construir un cohete espacial en los bosques de Guanacaste.

Con la ayuda de su equipo de científicos e ingenieros Tico, Chang Díaz pretende poner a Costa Rica en el mapa intergaláctico. Cuando se le pregunta si su país tendrá el honor de llevar la primera bandera de un país en desarrollo al espacio, Díaz contesta que sí. "Parte de la razón por la que tenemos posibilidades es porque estamos desarrollando una pieza tecnológica que irá unida a la Estación Espacial Internacional. Y se habrá hecho aquí."

(Puede observar una pequeña muestra de diagnósticos de plasma reluciendo rojos por el calor después de medir los gases de escape del plasma del VX-200 operando con energía máxima dentro de una cámara al vacío:)


Destacamos

Secciones

Siguenos también en: Facebook Twitter Flickr Google News Youtube iPhone iPad Android

iplabel