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Ciencia y tecnología

​Y el premio IgNobel 2009 es para… ¡el sujetador antigás!

02/10/2009 | A.M.R.

La revista humorística Annals of Improbable Research ha hecho públicos los premios IgNobel en una ceremonia en la Universidad de Harvard. Estos han sido los galardonados de este año.

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Un proyecto para convertir el tequila en diamantes, un estudio sobre el efecto del cariño sobre las vacas y una investigación para averiguar por qué la gravedad no hace volcar a las embarazadas. Como todos los años, los premios IgNobel han premiado los proyectos científicos más disparatados y divertidos del año, y nos dejan de nuevo un buen puñado de hallazgos científicos insospechados.

El flamante IgNobel de Medicina, por ejemplo, ha sido en esta edición  para el alergólogo californiano Donald Unger, que ha dedicado una vida entera de investigación a resolver una peliaguda cuestión: ¿es verdad que crujir los nudillos puede provocar artritis? Según cuenta New Scientist, la madre del científico le atormentaba con esta amenaza y decidió comprobarlo con un experimento de larga duración sobre sí mismo.

Durante 60 años, el doctor Unger ha estado haciendo crujir los nudillos de su mano izquierda un par de veces al día para comprobar las diferencias con su mano derecha. El resultado, después de todo este tiempo, es la ausencia total de artritis en ambas manos y un cierto resquemor hacia su madre.

Elena Bodnar, de la Universidad de Chicago, se ha llevado el IgNobel de Salud Pública por el diseño de un sujetador de doble uso. Como superviviente del accidente de Chernobyl, esta científica pensó que sería buena idea construir un sujetador cuya doble copa pueda ser utilizada como máscara antigás en caso de emergencia. Y para demostrarlo ha diseñado un prototipo, en el que ambas copas sirven para cubrir nariz y boca, y lo ha registrado en la oficina de patentes.

El premio IgNobel de paz ha sido para Stephan Bollinger y sus cuatro colegas del departamento de medicina forense de la Universidad de Berna, en Suiza. Juntos han realizado un interesante estudio sobre si es más fácil romperle la cabeza a alguien con una botella llena o vacía.  Y el resultado es justo el que nadie esperaría: sin líquido, la botella hace más daño.

Hablando de botellas, el premio de Química ha sido este año para Javier Morales, Miguel Apátiga y Victor Castaño, de la universidad Autónoma de México, que encontraron una manera de convertir el tequila en una fina película de diamante, que es un super-semiconductor muy resistente.

El premio de Física ha sido para los científicos de varias universidades estadounidenses que han descubierto que la curvatura ligeramente superior de las mujeres en la espalda les permite guardar el equilibrio durante el embarazo y no volcar por el peso extra. Un trabajo casi igual de interesante que el ha servido a Catherine Douglas y Peter Rowlinson a alzarse con el IgNobel de Veterinaria: un estudio sobre el impacto emocional que tiene sobre las vacas el hecho de llamarlas por su nombre.

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