domingo, 12/02/2012 - 03:23 h
Está claro que en el apartado económico, ellos salen campeones, pero aquí hablamos de fútbol. Este partido, nunca mejor dicho, se juega sobre el césped de un estadio, y no en el parqué de la bolsa, y ahí somos mejores.
España tiene al máximo goleador del
Mundial, David Villa, que ha anotado cinco goles, uno
más que Klose, el delantero de Alemania. Además, Casillas es el mejor portero del mundo, mientras
que ellos tienen a una joven promesa como Neuer, pero que nunca llegará
al nivel de nuestro capitán. Aunque históricamente ellos han logrado
mejores resultados en nuestros enfrentamientos directos, en el último,
en Viena, en la final de la Eurocopa, ganó España gracias a aquel gol de
Fernando Torres que todos recordamos.
Un dato sangrante a favor de la selección española es el número de Champions League que han ganado
los jugadores de cada combinado nacional. Si sumamos las que han
conseguido los internacionales españoles la cifra asciende a 15,
mientras que en el bando alemán el número no pasa de… 0. Ninguno de los
hombres de Loew ha ganado la Copa de Europa.
A nivel individual, el reconocimiento a nuestros jugadores es mucho
mayor que el de los alemanes. Xavi quedó tercero en el último Balón de
Oro, pero además, entre los cinco candidatos al FIFA World Player había
dos españoles (el propio Xavi e Iniesta), y todos juegan en España
(Cristiano Ronaldo, Kaká y Messi son los tres restantes).
Aunque suene patriotero, nuestros
“bajitos” son mejores que el potente centro del campo alemán. Hay
un motivo de peso para hacer esta afirmación: la idea de juntar a
jugadores de toque y con calidad fue nuestra, y el propio seleccionador
germano ha afirmado sin ruborizarse que España “es el ejemplo” en el que
se fijó para darle un aire nuevo a su equipo tras la Eurocopa.
Y en otros aspectos, también ganamos.
Sin abandonar el deporte, también salimos vencedores en cualquier
comparación que hagamos en el baloncesto. Nuestra selección, la ÑBA, es campeona del mundo y de
Europa, además de lograr la plata en los últimos juegos olímpicos. Y la
gran estrella del baloncesto patrio, Pau Gasol, ha ganado dos anillos de
la NBA, mientras que la suya, Dirk Nowitzki, no ha logrado ninguno.
Y no nos engañemos, nuestro país es
mejor. Tenemos unas playas estupendas
(si se llenan de alemanes por algo será), la sangría no admite comparación con la cerveza caliente que ellos toman, al
igual que la paella con el chucrut. Y mejor que no hablemos de
nuestra chistorra, que está
mucho más rica que sus salchichas (ya
sean frankfurt o bratwurst).
Alemania tiene a Merkel, una señora seria y que nos recuerda a aquella
profesora de Lengua que siempre nos reñía. Nosotros tenemos a la Reina
Sofía, encantadora y risueña, que podría ser la abuela perfecta.
No todas las comparativas caen de nuestro. En la musical, perdemos. Sí,
gana Alemania. Si nos remitimos al último Festival de Eurovision, Lena, la representante alemana,
logró el primer puesto, mientras que Daniel Diges, con su canción “Algo
pequeñito”, ocupó el 15º lugar.
No hay que sufrir, el punto musical es para ellos, pero nos da igual
porque el Pulpo Paul, el oráculo del Mundial, ha
dictaminado que España ganará el partido se clasificará para la
Final. Todo se pone de nuestro lado para que el domingo estemos en el
estadio Soccer City de Johannesburgo peleando por la copa de campeón del
mundo.
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