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energía y recursos

La energía española cierra su metamorfosis tras cuatro años y 100.000 millones en operaciones

29/06/2009 06:04 | R. J. Lapetra
Con la salida de Acciona de Endesa y la fusión de Unión Fenosa con Gas Natural termina una de las guerras empresariales que más dinero ha movido en nuestro país: la reordenación del mapa eléctrico.
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Gas Natural inició la guerra y Gas Natural ha firmado el final de un todos contra todos. El grupo controlado por La Caixa y Repsol lanzó una OPA (oferta de compra) sobre Endesa en septiembre de 2005. Apenas unas semanas más tarde, Banco Santander puso a la venta su participación en la eléctrica Unión Fenosa. Desde aquellas dos operaciones simultáneas ha llovido mucho tiempo, casi cuatro años, en los que se ha librado la mayor batalla empresarial vivida en nuestro país. En la contienda han participado potencias extranjeras como el grupo alemán E.On o el italiano Enel, y en ella se ha movido una artillería financiera con un valor próximo a los 100.000 millones de euros entre compra de participaciones, OPAs y traspasos de activos.

La lista es alargada. Sólo entre Enel y Acciona desembolsaron 43.700 millones por el 100% de Endesa, mientras Gas Natural se ha hecho con Fenosa por unos 16.700 millones.  La operación de Iberdrola sobre Scottish Power tuvo un coste inicial de 17.200 millones, aunque se redujo posteriormente por efecto del tipo de cambio y desinversiones. E.On compró activos de 10.000 millones a Endesa y Acciona se acaba de quedar con más de 9.000 millones. ACS vendió Fenosa y compró parte de Iberdrola… ¿Quiénes han sido los grandes ganadores de tanto ajetreo? La banca se ha embolsado más de 1.500 millones de euros entre 2005 y 2009 por todos estos menesteres de asesoramiento y ejecución de operaciones, según fuentes financieras. Y todo ello sin contar los millones en intereses que ha ido cobrando en todo este tiempo los bancos que han financiado con su crédito estas compras.

Este formidable enfrentamiento terminó entre el jueves y el viernes de la semana pasada con dos últimos capítulos. Primero, el traspaso del 25% de Endesa de la constructora española Accional el gigante público italiano Enel. Segundo, la fusión Gas Natural-Unión Fenosa. Así, el culebrón energético en España -sin parangón en ningún otro país del mundo- acaba de terminar con el cambio de dueños en las principales eléctricas españolas, la fuerte entrada de operadores extranjeros y la subida de las tarifas de la electricidad, que cristalizará el próximo miércoles 1 de julio con la liberalización del mercado eléctrico, separando el matrimonio productor-comercializador que regía hasta ahora. Eso sí, ambos pertenecerán a los mismos accionistas puesto que no habrá, de momento, nuevos competidores que puedan generar competencia ante los consumidores.

La guerra de la electricidad y sus protagonistas (2005-2009)

  • Endesa Ha sido el epicentro del cambio y la operación de troceo más larga. En septiembre de 2005, Gas Natural lanzó una OPA de apenas 22.500 millones de euros sobre la eléctrica que entonces carecía de accionista de control, aunque tenía en Caja Madrid, con el 10%, su principal apoyo. El rechazo a la operación por parte de los inversores y el equipo gestor encabezado por Manuel Pizarro levantó un muro infranqueable para la gasista de La Caixa. Sin embargo, el ruido de la batalla despertó el apetito de los grandes grupos extranjeros.

En febrero de 2006, la eléctrica alemana E.On -la segunda mayor de Europa tras EDF- se lanzaba también sobre Endesa con una oferta de 29.100 millones.  En septiembre de 2006, la constructora española Acciona entraba en el capital de la eléctrica con la compra de hasta el 20% del capital por 6.800 millones, interfiriendo en el proceso de OPAs de Gas Natural y E.On. Los alemanes reaccionaban elevando el precio de su OPA a 35 euros por acción (37.000 millones). En febrero de 2007, la italiana Enel tomaba el 20% del capital y se aliaba inmediatamente con Acciona. Apenas dos meses más tarde, las dos compañías lanzan la OPA definitiva, valorada en 43.800 millones, el doble de lo que ofertó inicialmente Gas Natural por la eléctrica. El pasado jueves 25 de junio, más de dos años después del inicio de aquel proceso, Acciona traspasaba a Enel el 25% del capital de Endesa en sus manos.

  • Gas Natural. Lo que comenzó como un intento de compra de Endesa en septiembre de 2005 ha acabado el pasado viernes con la absorción de Unión Fenosa. En el verano de 2008 lanzó una oferta de compra a 18,33 euros por valor de 16.700 millones de euros tras pactar la operación con la constructora ACS, que tenía el 45%. La nueva Gas Fenosa se convertirá en un grupo de talla mundial, una de las 10 eléctricas europeas y un operador protagonista en el gas licuado (GNL), donde comparte negocios con Repsol, uno de sus principales accionistas y con quien podría fusionarse en el futuro. A ambos grupos energéticos les unen los equipos gestores y un mismo accionista: Criteria CaixaCorp, el holding financiero a La Caixa.
  • Acciona. Es la gran triunfadora de la película energética. Tras hacerse con los activos eólicos de Endesa, después de dos años y medio en su capital, el grupo se convertirá en en el segundo del mundo por detrás de Iberdrola Renovables. El traspaso del 25% del capital de Endesa a Enel le reportará más de 9.000 millones en activos y un pago en efectivo de unos 2.600 millones. Con este movimiento, la compañía de la familia Entrecanales pasa de ser una constructora a una eléctrica, con más del 60% de sus ingresos procedentes de la energía renovable.
  • ACS. El hólding de los Marck, Alberto Cortina, Alberto Alcocer y Florentino Pérez -que sólo tiene el 11% de las acciones de ACS- se ha convertido en juez y parte en todo momento en la reordenación del sector. Tras comprar, madurar y vender con amplias plusvalías Unión Fenosa, como si fuese un broker, la compañía ha encallado en Iberdrola como lo hiciera Gas Natural en Endesa: chocando con su equipo gestor. ACS tiene cuantiosas pérdidas por su participación del 12%, aunque mantiene aspiraciones públicas de hacerse con hasta el 20% del capital y repetir la estrategia que le salió bien en Fenosa.
  • Unión Fenosa. Junto a Endesa, son las dos compañías sacrificadas en la reordenación del sector y que han terminado por desaparecer como entidades independientes y pasar a formar parte de otros grupos energéticos.
  • E.On. El grupo alemán Wülf Bernotat lanzó dos OPAs sobre Endesa, que fueron interceptadas por la alianza entre Acciona y Enel, que compraron en mercado el 40% de la eléctrica sin lanzar una oferta de compra como manda la ley. Las quejas de la eléctrica se quedaron en una mera trifulca en el seno de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), aunque más tarde, su presidente, Manuel Conthe, anunció su dimisión ante un proceso fuera de mercado que vulneró la normativa bursátil. Los alemanes, no obstante, no se fueron de vacío. E.On cerró la compra de activos extranjeros de Endesa por valor de otros 10.000 millones de euros tras llegar a un acuerdo con Acciona y Enel.
  • Iberdrola. Es la única que ha sobrevivida. Apoyándose en su fuerte nucleo accionarial hasta 2008 -desde promotores inmobiliarios a cajas de ahorros-, la eléctrica logró zafarse de ACS y a finales de 2008 compró la eléctrica británica Scottish Power por algo más de 17.200 millones, ganando tamaño y evitando ser engullida por algún otro operador internacional como Endesa. Tras comprar Scottish, Iberdrola sacó a bolsa a su filial de Renovables, encareciendo cualquier toma de control sobre su accionariado. Ahora, la eléctrica que preside Ignacio Sánchez Galán se ha lanzado a la carrera por conseguir capital, reducir deuda, para poder reactivar sus planes de inversión en el sector, según fuentes de mercado. Con la venta del 10% de Gamesa, su autocartera y una ampliación de capital ha conseguido más de 2.000 millones de euros en el último mes.
  • Sacyr. Compró en octubre de 2006 un 20% de la petrolera Repsol. Pero el exceso de apalancamiento (deuda) y la crisis le han dejado en una situación muy débil. En 2008 intentó vender su parte una y otra vez su parte en Repsol a grupos extranjerso, después de estrellarse en Francia con el intento de compra de la constructora Eiffage y tras desprenderse de Itinere, su filial de autopistas. La situación de minusvalías de su participación (pierde en este momento 9 euros por acción, o un 36% de los 6.500 millones que invirtió en la petrolera) le impiden vender sin llegar a una situación extrema de desequilibrio patrimonial y quiebra, al no poder pagar los créditos adquiridos para comprar esas acciones.

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