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Bancos y cajas aceleran la venta de sus filiales de seguros y fondos

23/03/2011 06:00 | Ruth Ugalde
Falta poco más de un año para que entre en vigor la nueva normativa de solvencia, que penaliza a las entidades financieras por sus negocios de seguros y fondos. Para evitar el castigo, y de paso conseguir interesantes inyecciones de dinero, todo el sector ha acelerado la venta de estas divisiones.
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Los bancos y cajas tienen marcado en rojo en el calendario el 31 de octubre de 2012. Será entonces cuando entre en vigor la nueva normativa de solvencia del negocio asegurador y, para entonces, las entidades financieras necesitan haber vendido estas divisiones.

En caso contrario, pagarán caro seguir controlando estos negocios, porque Basilea III penaliza estas participaciones. Y ninguna entidad puede permitirse ese lujo, como ya se está comprobando, por otras exigencias de Basilea III, con la lucha desesperada de las cajas de ahorro por mejorar sus niveles de solvencia.

A grandes rasgos, lo que hace Basilea III es duplicar los requisitos de capital. A partir de ahora, cualquier banco o caja que posea más del 10% de una aseguradora deberá deducir el 100% de su participación, cuando hasta ahora era el 50%. Con las gestoras de fondos ocurre algo parecido.

Para evitar tener que pagar este peaje, las entidades cuenta con la posibilidad de vender todo o parte de sus filiales, dejar de ser fábricas de seguros y convertirse en meros comercializadores a través de sus redes de oficinas. Y así lo están haciendo.

Banco Sabadell fue uno de los primeros en mover ficha. Fue en el verano de 2008 cuando llegó a un acuerdo con Zurich para venderle el 50% de sus operaciones de seguros de vida, pensiones y seguros generales, englobadas en BanSabadell Vida, BanSabadell Pensiones, y BanSabadell Seguros Generales.

El acuerdo permitió a la aseguradora suiza consolidar en sus cuentas estas compañías, y a la entidad presidida por Josep Oliu, embolsarse 750 millones y asegurarse un acuerdo a largo plazo de comercialización, además de seguir controlando la mitad del capital.

El verano pasado llegó el turno a Banco Pastor, que vendió el 50% de su filial aseguradora, Pastor Vida, y la gestora de fondos a Espirito Santo, por 90 millones de euros, con la posibilidad de cobrar otros 38 millones a lo largo de la próxima década, siempre y cuando se cumplan unos objetivos de negocio.

Pocos meses después, en enero de este año, fue La Caixa quien cerró la mayor operación del sector hasta el momento, con la venta de su negocio de no vida a Mutua Madrileña. En concreto, la compañía controlada por Ignacio Garralda acordó la compra del 50,1% de Vidacaixa-Adeslas por 1.075 millones, lo que de facto le dio la gestión de la sociedad.

Sin embargo, estas cifras pueden quedarse pequeñas cuando Santander y Banco Popular cierren las operaciones que tienen en marcha.

El banco presidido por Emilio Botín ha pisado el acelerador para cerrar la venta de su negocio de seguros, una operación que lleva ronroneando por el mercado casi tres años, pero que ahora urge, ante la inminencia de Basilea III, y que sigue la estela de la desinversión llevada a cabo con la actividad aseguradora de Latinoamérica.

Cuando abrió el proceso, Santander valoró la operación en 4.000 millones de euros, aunque las circunstancias del mercado pueden haber rebajado a 3.000 millones, según Expansión. Axa y Generali figuran como principales candidatos a hacerse con el 51% de este negocio, mientras que Santander ostentaría el resto del capital y un acuerdo de distribución.

El banco también puso en venta hace dos años su gestora de fondos, una operación que el mercado nunca ha dado definitivamente por concluida y confía en que, tarde o temprano vuelva a abrirse.

También Banco Popular cuenta los días para concluir la venta de sus actividades de seguros y de su gestora a Allianz. A la espera del acuerdo definitivo, éste consistirá en la creación de una nueva entidad, donde se englobarán estas dos divisiones, y en la que el grupo alemán controlará el 60% del capital, mientras que la entidad presidida por Ángel Ron ostentará el 40%.

BBVA y Bankinter son las únicas entidades que, por el momento, no han dado señales de querer hacer un movimiento en esta dirección. En el caso del banco dirigido por María Dolores Dancausa, incluso, la jugada ha sido justo la contraria: reforzar su posición en Línea Directa, hasta hacerse con el 100% del capital.

En cambio, donde se prevén varios movimientos es dentro de sector de cajas, cuyas mayores necesidades de capital no sólo les exige tomar medidas para evitar los castigo de Basilea III, sino también conseguir el dinero que necesitan para equilibrar sus balances.

Y el tiempo apremia: en año y medio entrará en vigor la nueva normativa.

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