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economía, negocios y finanzas

Todos los detalles del escándalo de La Seda

22/11/2010 21:50 | José de la Vega
La Asociación de Accionistas Minoritarios de La Seda de Barcelona reclama 18,84 millones de euros a los gestores de la empresa catalana por operaciones irregulares. Un presunto delito que puede ascender a 1.000 millones de euros.
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La Asociación de Accionistas Minoritarios de La Seda de Barcelona, a través de la plataforma Unidos por La Seda, reclama 18,84 millones de euros a los gestores de la empresa catalana por operaciones irregulares. El presidente de la Asociación, Juan Justo de Frutos, afirma que “nosotros creemos en la empresa, pero no creemos en sus directivos”.

Las principales argumentaciones de las demandas interpuestas por Unidos por la Seda contra los gestores de la empresa catalana son:

1) Compras y cuentas irregulares de acciones propias por parte de los gestores.
2) Movimiento de activos entre sociedades para generar pérdidas.
3) Préstamos calificados como regalos a gestores y proveedores, y
4) Petición de responsabilidad patrimonial al Ministerio de Economía por las actuaciones de la CNMV e ICAC.

La Asociación de Accionistas Minoritarios de La Seda basa su reclamación económica en que los perjuicios ocasionados por los gestores a la sociedad ascienden casi a 989, 67 millones de euros.

Cuando ocurrieron los hechos, La Seda tenía 626,87 millones de acciones, por lo que si dividimos el volumen de los perjuicios entre el número de acciones citado, el resultado da un total de 1,57 euros por  cada acción antigua, un 26,37% más que el cierre de las acciones de La Seda ayer en bolsa, a 0,058 euros por título.

Según afirma De Frutos, presidente y líder de la Asociación, ésta tiene el 2% del total del capital antiguo, 12 millones de acciones, su petición se eleva a 18,84 millones de euros.

La Fiscalía de Barcelona ha enviado sus conclusiones a la Fiscalía General del Estado para que prepare la documentación necesaria y la dirija finalmente a la Audiencia Nacional.

Existen numerosas demandas interpuestas por la Asociación de Accionistas Minoritarios diseminadas por diferentes juzgados porque en principio la Audiencia Nacional número 6, que es donde quizá vuelva la totalidad del sumario, no se consideró apta para este tema.

Uno de los juzgados en los que ha ido a parar una de estas demandas, el 42, llamará a declarar como imputados al presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Julio Segura, y el presidente del  Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC).

Compraventa irregular de acciones

Según la propia Seda reconoce en sus comunicaciones a la CNMV, las pérdidas ocasionadas por la compraventa de acciones propias asciende a 12,41 millones de euros.

En 2008 La Seda perdió 12,41 millones de euros por la compraventa de acciones, según afirma en su memoria. Una parte de esta pérdida tuvo lugar por la compra a través de un tercero de 5,89 acciones propias de la compañía, por las que se pagaron 10,81 millones de euros, lo que da un precio por acción de 1,83 euros.

Lo curioso de esta operación es que el nivel máximo de La Seda durante el ejercicio 2008 tuvo lugar el 4 de febrero y fue de 1,57 euros por acción, por lo que todo hace pensar que esa operación se realizó fuera de mercado.

Asimismo, el que fuera mayor accionista de La Seda en esas fechas, la portuguesa Imatosgil Investimentos, hace diversas comunicaciones a la CNMV para informarla que en junio de 2008 vende acciones de la sociedad a 1,85 euros y a 1,87 euros por acción.

En la fecha señalada por Imatosgil en sus comunicaciones a la CNMV, la cotización de La Seda de Barcelona no supera los 1,14 euros por título. Por tanto, tuvo que vender a mejor precio que el fijado por el mercado.

El que fuera presidente de La Seda y hoy día vicepresidente de la entidad, José Luis Morlanes, uno de los principales gestores, junto con el también ex presidente Rafael Español, a los que la Asociación ha demandado por prácticas irregulares, le comunicó mediante burofax a un accionista de la compañía el día 5 de agosto de 2009 que de los 12,79 millones de acciones que había comprado de La Seda durante ese ejercicio, tan sólo 964.000 títulos se compraron dentro de las cotizaciones de los días de compra (el 7 y el 11 de enero de 2008), según denuncian los minoritarios.

Como consecuencia de todo lo anterior, para la Asociación resulta evidente que todas las compras de acciones propias en las que se produjeron pérdidas se realizaron fuera de mercado, ante los que deducen un un acuerdo el comprador y el vendedor.

Movimientos de activos para generar pérdidas

El 18 de octubre de 2006, La Seda aportó a una filial suya llamada Fibracat Europa, cuyo capital social era de 3.012 euros, una rama de actividad que  consistía en una finca de 83.112 metros cuadrados con las edificaciones donde fabricaba fibras de poliéster. El inmovilizado material aportado se valoró en 18,91 millones de euros.

Un mes y medio después, el 30 de noviembre de 2006, el 68,32% de Fabricat Europa, y, por tanto, también el 68,32% de la finca, se vendió a una sociedad llamada Evertis de México, vinculada al entonces socio mayoritario de La Seda, la portuguesa Imatosgil Investimentos, según consta en el Registro Mercantil.

La Seda asumió los pasivos de Fibracat y ese mismo día, la propia Seda, Evertis México y Montefibre constituyen otra sociedad, llamada Fibras Europeas de Poliéster. En esta nueva sociedad, tanto La Seda como Evertis México aportan sus respectivas participaciones en Fibracat.

¿Qué quiere decir esto? Pues que con la operación de venta a Evertis, desaparece de la titularidad de La Seda el 68,32% de la finca de 83.112 metros cuadrados y con la aportación a Fibras Europeas de Poliéster desaparece otro 12,66%, al diluirse su participación con la inclusión de Montefibre en Fibras Europeas de Poliéster.

El resultado de esta operación, según los minoritarios, y teniendo en cuenta que Montefibre aportó a Fibras Europeas de Poliéster una sociedad llamada Fidion, que se valoró en cuatro millones de euros y su valor contable a 31 de diciembre de 2007 era de sólo 82.000 euros, es que La Seda pasa de tener el 100% de una finca a tener solamente el 12,66%, que Evertis México no pagó la parte que compró y que La Seda deterioró el porcentaje que le quedaba de participación en Fibracat, como se puede apreciar en las cuentas correspondientes al ejercicio de 2008, con el consiguiente perjuicio para los accionistas.

La propia sociedad recoge en sus memorias correspondientes a los ejercicios 2007 (página 27), 2008 (páginas 59 y 80) y 2009 (página 89) que la finca citada se recompró posteriormente en las dos porciones en que se había segregado, una en 2007 y otra en 2008, por un importe total de 97,14 millones de euros, IVA incluido.

Algo parecido ocurre con un préstamo de 19,8 millones de euros que se da en marzo de 2008 a una sociedad llamada Jatroil, constituida también para la ocasión con 3.100 euros de capital social y sin trabajadores, ni activos, que se deteriora en contabilidad al final del ejercicio alegando la imposibilidad de su recuperación.

En la memoria correspondiente a 2008, en la página 81, se indica que el préstamo de 19,8 millones de euros se concedió a Jatroil para realizar plantaciones de jatropha.

Sin embargo, el destino del dinero del préstamo fue una sociedad interpuesta llamada Nuevo Sol Granadilla, sociedad que había contratado con una filial de La Seda, Inmoseda, también en marzo de 2008, para la compra de la finca donde tenían pensado construir las oficinas centrales de La Seda.

Como indica un hecho relevante comunicado a la CNMV el 14 de septiembre de 2009. Al parecer, de los 19,8 millones de euros del préstamo se desembolsaron sólo 18,18 millones de euros.

Préstamos regalo

Para la Asociación, este apartado es importante porque, entre otras cosas, hubo un préstamo de La Seda de dos millones de euros al ex presidente Rafael Español el 31 de diciembre de 2008 que se da por perdido.

Entre estos préstamos-regalo de La Seda están también 1,9 millones de euros para Fibras Europeas de Poliéster, y otro de 3,6 millones de euros a un proveedor de la filial Industrias Químicas Asociadas, cuya identidad ha negado desvelar el Consejo de Administración de La Seda.

Esta operación tiene dos tramos y se dio por perdida al cierre del ejercicio de 2008. El importe del primer tramo era de 1,57 millones de euros y el importe del segundo tramo era de 2,09 millones de euros.

También hubo una reducción del saldo de deudores de Artenius UK en 2,11 millones de euros en 2008 y de 22,51 millones de euros en 2009, lo que los demandantes interpretan como de una parte de la deuda a costa de los accionistas.

En cuanto a las deudas del grupo Selenis, es decir, a Imatosgil, el accionista de referencia de La Seda, que se dan por perdidas también, los importes son de 5,25 millones de euros y 20,46 millones de euros.

Responsabilidad patrimonial

Los accionistas encuadrados dentro de la plataforma Unidos por la Seda han realizado una petición de responsabilidad patrimonial a la administración del estado ante el Ministerio de Economía por las actuaciones de la CNMV e ICAC.

Según De Frutos, “éstos son los organismos encargados de vigilar el mercado y velar por los intereses de sociedades y accionistas y han sido negligentes en sus funciones”.

El accionariado de La Seda se divide entre un 32,11% en manos de los bancos que otorgaron el crédito sindicado; un 17,92% controlado por BA Pet, empresa de actual presidente, el portugués Carlo Moreira; un 10,01% que tiene La Caixa Gral directamente, más otro 4,75% de forma indirecta; 68 millones de acciones que pignoró a Imatosgil Investimentos; Liquidambar tiene un 5,19%; y Omanoil, un 1,03%.

La Asociación de Pequeños Accionistas de La Seda, Unidos por la Seda, cuenta con 450 accionistas, controlaba el 2% del capital de la sociedad antes de que llevara a cabo su ampliación de capital y ahora controlan el 1,5%, dado que la mayoría de ellos suscribió dicha ampliación.

Ha puesto diversas denuncias contra los gestores de la Seda de Barcelona, contra el comité auditor, contra el auditor externo, contra organismo oficiales como CNMV e ICAC e incluso se ha personado como acusación particular en el juzgado número 19 de Barcelona contra el ex presidente de La Seda, Rafael Español, que está imputado por un delito de facturas falsas por importe de 4,8 millones de euros (800 millones de pesetas).

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