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España

Dívar, el juez que esquivó una bomba

Íñigo Zulet

jueves, 21/06/12 - 11:45

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Cuando en septiembre de 2008 se anunció que Carlos Dívar era el nombre propuesto por Zapatero para ocupar la presidencia del Consejo General del Poder Judicial, muchos se sorprendieron. A Dívar se le tenía por hombre conservador, con profundas convicciones religiosas: cuando evitó una bomba de ETA, dijo estar bajo el auspicio de la Virgen de Fátima. Para los más críticos con Dívar, eso iba a marcar la imagen de independencia de la institución. Pero al final los problemas vinieron por otra bomba que sí estallaría en sus manos: sus facturas.

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El gran empeño por medrar en su profesión, la discreción ante los medios o la devoción hacia Dios han marcado la carrera de Dívar... hasta hoy, día en el que ha presentado su dimisión durante la reunión del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en el Pleno extraordinario.

Carlos Dívar Blanco, malagueño de nacimiento, ha ocupado uno de los cargos más importantes en la jerarquía judicial española. Desde el 29 de septiembre de 2008 y hasta hoy, ha sido presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial.

Llegó a desempeñar ese cargo gracias al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, quien propuso el nombre de Dívar, lo que sorprendió a muchos. El magistrado andaluz era conocido sobre todo por su tendencia conservadora y eso chocaba con un Gobierno socialista.

Zapatero designó a Dívar para evitar que el poder judicial se convirtiera en escenario de disputas políticas. Su elección se consideró un mal menor para que los socialistas llegaran a un acuerdo con Mariano Rajoy, líder de la oposición en 2008, para renovar esta institución. Así, Dívar se convirtió en el hombre de consenso entre el PSOE y el PP.

Fuerte espiritu religioso

Uno de los rasgos más característicos del magistrado que hoy se retira son sus convicciones religiosas. Dívar ha mostrado sin ningún tipo de reparo su fuerte fe en Dios: ha peregrinado muchas veces a Tierra Santa y a su vuelta solía repartir rosarios entre sus colegas funcionarios.

Aunque Dívar no destaque por sus publicaciones en el ámbito jurídico, tiene algunos artículos en una revista de la Hermandad del Valle de los Caídos. En uno de ellos, titulado "Justicia y Juan Pablo II", dice: "Sólo en Amar a Cristo y hacerle Amar, en una vida coherente y cabal, se encuentra la única y verdadera Justicia". Ve por tanto una clara coincidencia entre derecho y tradición cristiana.

El juez dijo en su momento que sintió la cercanía de Cristo y la Virgen María el 13 de mayo de 2003. En ese día salió ileso de un atentado terrorista, siendo presidente de la Audiencia Nacional. ETA colocó un coche bomba que el magistrado logró evitar al cambiar ese día su ruta habitual. La bomba fue descubierta y desactivada poco después. El juez atribuyó su salvación a la Virgen de Fátima, que se celebra todos los años ese mismo día del mes de mayo.

Una persona discreta y reservada

Nueve años después, el 7 mayo, el vocal del CGPJ, Jose Manuel Gómez Benítez, denunció a Dívar ante la Fiscalía General del Estado por malversación de fondos públicos. Dívar fue acusado por utilizar dinero público en sus viajes a Marbella.

Ese día marcó un antes y un después en la vida de Dívar. La opinión pública conocía que este magistrado había realizado 32 viajes a Marbella en largos fines de semana que pagó el erario público. Y todo en tiempos de crisis, mientras se sucedían los llamados a la austeridad.

A pesar de su discreción en algunos temas, Dívar habla de otros con mucha firmeza: "Los gastos que he hecho y los gastos institucionales no son en absoluto cuantiosos", puntualizó a comienzos del mes pasado. Y añadió que pagar 6.000 euros por gastos en viajes "es una miseria".

Es cercano a postulados del PP en temas polémicos como la legalización de Sortu y el aborto.

Aunque al principio se resistió a dimitir porque consideraba que hacerlo suponía asumir sus culpas, las continuas presiones le obligaron. El pasado sábado ya reconoció que la situación era "insostenible" y que este jueves adoptaría "una postura rotunda y contundente".

Del hombre del consenso al hombre de la discordia

Además del favor de la opinión pública, el magistrado ha ido perdiendo apoyos en los círculos políticos e institucionales que le defendieron en un principio: se fue quedando cada vez más solo.

Aunque su fervor religioso le alejaba de muchos de sus compañeros, no fue hasta que saltó el escándalo de los viajes cuando se quedó práticamente solo. Primero, catorce de los veinte vocales del CGPJ le manifestaron personalmente su pérdida de confianza. Después llegaron otros 'desplantes': el Rey evitó la foto con él en el bicentenario del Tribunal Supremo, al que no acudió por estar de viaje. Las asociaciones de jueces también le retiraron su apoyo. Incluso la conservadora Asociación Profesional de la Magistratura (APM) calificó sus viajes de "excesivos, frívolos y abusivos".

Este jueves ha sido él quien finalmente ha dicho adiós comunicando su dimisión al Consejo del Poder Judicial.

A partir de hoy, el CGPJ estará presidido en funciones por su actual vicepresidente, Fernando de Rosa, de tendencia también conservadora. En el Tribunal Supremo el puesto de Dívar quedará en manos del presidente de Sala más antiguo, en este caso Juan Antonio Xiol Ríos, progresista moderado, que se convierte en presidente en funciones del TS.

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