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miércoles, 01/10/14 - 11: 42 h

España

Elecciones 20N. Dime qué color eliges y te diré de qué partido eres

Laura Pintos

martes, 15/11/11 - 07:00

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El rojo, asociado tradicionalmente a la izquierda en España, denota pasión, intensidad, fuerza. El azul, ligado a la derecha, indica serenidad, tranquilidad. Rubalcaba y Rajoy buscan sacar partido de la identificación con esos mensajes. Mientras, agrupaciones como UPyD, de magenta, y Equo, de negro, apelan a otros valores y a diferenciarse claramente de las dos agrupaciones mayoritarias.
Los colores de los partidos políticos  -Fotogaleria: lainformacion.com
El azul, serenidad. La que caracteriza a Mariano Rajoy y quiere esgrimir el PP para ahuyentar miedos de cara al “cambio” que propone y representa. El rojo, pasión. La que intenta despertar el PSOE en sus votantes y mejor acompaña a la lucha que propone Alfredo Pérez Rubalcaba ('Pelea por lo que quieres' es su lema de campaña).

Los colores producen un efecto óptico en el espectador y por tanto tienen un significado que puede reforzar un mensaje. Las marcas lo tienen claro, los partidos políticos también y en campaña sacan a relucir todo su arsenal de decorados, banderas, carteles y folletos del tono que los identifica.

“En España hay un código de color en política y es el que dice que el rojo tradicionalmente es de la izquierda y el azul de la derecha. Y en esta campaña los dos partidos mayoritarios, PSOE y PP, los están usando para transmitir una serie de cuestiones al electorado”, señala Luis Garbayo, profesor de Identidad visual en el Máster en Comunicación Política y Corporativa de la Universidad de Navarra.

“El azul funciona muy bien en televisión y además significa serenidad. El rojo es más cálido y digamos que más ‘agresivo’, por lo que también puede cansar. Aunque su abuso puede denotar falta de carácter, el azul tiene más tolerancia”, indica.

Esa ventaja del azul puede explicar que el PSOE lo utilizara en algunos actos de precampaña, junto con la necesidad de alejarse del Gobierno, aunque luego en la campaña de cara al 20N se ha volcado totalmente a su rojo tradicional.

“Cuando los partidos quieren de alguna forma distanciarse del fenómeno inmediatamente anterior, en este caso Rubalcaba de Zapatero, buscan la manera de distraer al elector con los colores. De hecho el candidato socialista también usó una corbata azul en el debate”, apunta Max Römer, coordinador de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Camilo José Cela.

Sin embargo, la campaña encontró a los dos grandes partidos aferrados a sus respectivos colores corporativos. Les venían como “anillo al dedo” para transmitir los mensajes con los que aspiran a ganar el pase a La Moncloa dentro de unos días.

Una pelea en azul no va. El azul es un color más tranquilo y apacible. En cambio el rojo tiene una connotación de pleito a todo o nada, de estar alerta, de sangre, de lucha”, describe Römer para referirse a la identificación del tono socialista con el lema de Rubalcaba, 'Pelea por lo que quieres'.

Garbayo coincide en que el rojo se asocia mucho mejor a la pelea que propone Rubalcaba. “El PSOE está en actitud de combate, porque parte de una posición retrasada y difícil. Apela al voto de esa gente militante, quiere activar a su electorado, y el rojo en este caso le viene muy bien”, afirma.

Y añade que el azul refuerza el mensaje de cambio que transmite Rajoy. “La palabra ‘cambio’ en determinadas circunstancias puede atemorizar. El PP lo une al azul, que es el color del cielo, de la serenidad, y esa mezcla suaviza ese posible miedo”, puntualiza.

Escarceos con el naranja

María José Canel, catedrática de Comunicación Política de la Universidad Complutense, introduce un matiz relacionado con el uso del naranja. “Es el color que tradicionalmente utilizan los partidos democratacristianos. Pero el PP lo ha usado alguna vez”, recuerda.

“Lo incorporó –continúa- en la reforma de su comunicación visual que hizo en las elecciones de 2008, pero lo ha vuelto a dejar. Ahora lo utiliza más Faes, su ‘think tank’. En esta campaña ha vuelto a utilizar de manera contundente y clara el azul”, remarca.

La experta también ha visto algún coqueteo con el naranja entre los socialistas. “El rojo le viene bien al PSOE por la pasión, pero no transmite tranquilidad, por lo que puede ser que al partido le interese ir modificando un poco su color para suavizar su connotación. Lo que ha hecho es introducir el naranja en algunos eventos”, asegura.

Con respecto a la utilización por parte del PSOE del azul en algunas ocasiones anteriores a la campaña, Canel explica que el partido ha “vuelto al rojo para diferenciarse del PP, que se ha aferrado a su color. Además busca dar un mensaje a la izquierda más radical para que defienda el Estado de bienestar y no se vaya a IU, por ejemplo”.

Para Garbayo, “esos colores a veces son muy coyunturales, y luego se vuelve a colores más nítidos y que la gente entiende mejor”.

Otros partidos, otros colores

La dicotomía rojo-azul resulta fácil de entender, de recordar y de identificar, pero no sucede lo mismo con los colores de todos los partidos. “El código de colores cuesta aprenderlo. En los dos partidos mayoritarios sí porque está muy repetido”, dice Garbayo.

Aún así, cada agrupación tiene su color como parte de su comunicación visual, con el que intenta distinguirse. “Es fundamental encontrar tu propio nicho de color”, añade el profesor de la Universidad de Navarra.

Römer señala que “cuando ya hay un posicionamiento muy grande como en el caso del rojo y azul los demás partidos no tienen más remedio que usar combinaciones de colores”.

De esta forma, PNV lleva el verde, Izquierda Unida una combinación de rojo y verde (por su asociación con Los Verdes) y CiU naranja y azul, mientras que UPyD ha optado por el magenta y Equo el negro, con lo que resultan los casos más curiosos.

Canel cree que el magenta no es “del todo apropiado para un partido político, sí para un movimiento social, por lo que tal vez lo han usado también por eso”.

Römer apunta a la vinculación directa que hay entre este color y la creadora del partido, Rosa Díez. “Rosa con rosa, relación inmediata. Y la representa muy bien a ella, que es mujer y con empuje. Además el magenta es un color económico de producir, porque es una de las cuatro tintas”, añade.

En cuanto a Equo, la catedrática de la Complutense recuerda que el negro “significaba lo clerical en la Revolución Francesa, que es cuando empiezan a significarse los colores políticamente. Pero ha evolucionado y ahora es un color más posmoderno”.

El profesor de la Camilo José Cela destaca, también, que el negro elegido por el partido de Juan López de Uralde sirve para “destacarlo de los demás. Está claro lo que dice: no me quiero parecer a nadie”.

En cuanto a las combinaciones de CiU o IU, Römer revela que “los colores complementarios, como el naranja y azul o verde y rojo, llaman más la atención que los primarios, como descubrieron los impresionistas. Estos tonos generan una fricción óptica que los hace destacar, algo que le viene muy bien a los partidos”.
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