14/02/2010 02:15 Leer artículo completo en
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Cuando desde el universo filosófico -y aún teológico- se daba como un hecho incontestable que las ideologías y el psicoanálisis habían mordido mortalmente la religión, a principios de los noventa, mi hermano, el filósofo Eugenio Trias, advirtió, desde su obra esencial La edad del espíritu, sobre la importancia que tendría en el futuro de la humanidad, como siempre la tuvo, las creencias religiosas manifestadas en una especie de «odisea del espíritu».