Del 11 al 14 de mayo, Portugal se volcó en calor y afecto a Benedicto XVI, peregrino de Fátima en el décimo aniversario de la beatificación de los niños Jacinta y Francisco Marto, testigos de las apariciones de 1917. El Papa reavivó la fe de los católicos, tendió puentes al mundo de la cultura y al diálogo interreligioso, invitó a un renovado compromiso con la misión evangelizadora de la Iglesia.