1/05/2010 21:18 Leer artículo completo en
La Razón digital
Durante la primavera de 1942, el coronel Hermann Balck, integrante del cuerpo de inspectores del las fuerzas acorazadas de Alemania y profesional de gran valía en cuanto comandante de unidad blindada, se refirió en estos términos a la prohibición de dar un paso atrás que había impuesto el führer: «Hitler se tiene por un gran caudillo militar, y quiso hacer creer, tras la derrota sufrida en Moscú, que había salvado al Ejército alemán.