Una de las prioridades del nuevo cuadro técnico a la hora de traer jugadores en el mercado invernal es que dominen la lengua de Cervantes. No quiere decir esto, imagino, que de encontrar un futbolista con unas condiciones maravillosas se vaya a rechazar porque sólo sepa decir en castellano «paella». Pero como es poco probable que se encuentre ese mirlo blanco, volvemos a la primera premisa.