2/11/2010 00:27 Leer artículo completo en
La Razón digital
No creo en el progreso de la gastronomía. Y menos aún en los intercambios culturales al respecto. Creo en la buena cocina, en la regular y en la mala, y opino como William Delton que la comida es para comer, no para enmarcar y colgar en la pared, que es lo que pretenden algunos cursis con la Nueva Cocina. Oí esta frase, demoledora, de una señora muy inteligente después de cenar: «La comida malísima, pero preciosa».