15/11/2010 00:22 Leer artículo completo en
La Razón digital
Confesó Berlanga tres vicios, por este orden: «El ciclismo, el Valencia y la literatura erótica». De ciclismo hablaba, como un aficionado más, y escribía cuando algún medio lo requería. Muchos años antes, cuando con 15 descubrió que «la política era una cagada», soñó con una bicicleta de carreras y le compraron una de paseo. Una etapa interminableParticipó en una prueba de juveniles y llegó el último. Terminó a una hora del primero.