La nueva portada de la edición japonesa de Vogue llega cargada de polémica. En ella, Lady Gaga se muestra ajena a las convicciones, indiferente a las críticas e incluso con un cierto toque de inocencia y sorpresa en su expresión. Vestida paradójicamente con carne desnuda la cantante se lleva una mano a la cabeza, sosteniendo un filete, y otra a la cintura, con una pulsera de la misma materia orgánica.