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viernes, 24/10/14 - 20: 52 h

curiosidades

Los relojes más raros (y feos) del siglo XXI

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domingo, 23/06/13 - 06:00

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  • Los hay con LEDS, con correas para mover los minutos y aquellos en los que se mueven los números y no las manijas.
  • Todos están en el mercado y muchos de ellos tienen precios asequibles.

A día de hoy una persona puede andar por la calle con un móvil de última generación, un portátil, un ebook, un mp4 y una tablet. Es la muestra inequívoca de que la tecnología ha cambiado radicalmente nuestras vidas en apenas quince años, algo que no sólo se nota en que ahora la gente tiene nuevos cachibaches, sino que también empieza a utilizar elementos tradicionales que la ingeniera, la robótica y la informática han modificado.

Este es el caso de los relojes. La imagen del reloj de pulsera de doble aguja sobre fondo blanco con números tradicionales ha quedado obsoleta. Las marcas han empezado a cambiar la naturaleza de sus relojes para que se adapten a un tiempo en el que el estilo modernista, la funcionalidad y el 'frikismo' son los ejes de la innovación. Estas tres características son las claves para entender el origen de los diez relojes de las fotos de arriba.

La idea de crear objetos nuevos y con formas y colores muy modernos son los culpables de que a día de hoy se comercialices relojes que son sólo correa y en el que los números de la hora aparecen en los LEDS que hay entre las plaquitas metálicas de la propia correa. Igual de alternativo parece ese otro reloj digno de aliens en el que la hora se indica con barras diagonales verdes fosforescente sobre un fondo negro.

Por otro lado, hay relojes que, además de señalar la hora buscan aportar alguna utilidad más a su dueño. Son los relojes-espejo o los relojes-mapa. Pero si lo que se busca es que la persona que mire el reloj sienta algo más profundo, entonces hay que optar por los relojes dignos de frikis. Son, por ejemplo, aquel cuyo fondo es el juego de matar marcianitos, el que simula los números de un bingo o el 'relavity', que se basa en la Teoría de la Relatividad de Einstein y en el cual no se mueven las manijas sino los números.

En último lugar, se encuentran los relojes que requieren de una lectura en profunidad de las instrucciones antes de leerlos. El primero de ellos es de la marca Devon y funciona con varias correas independientes para horas, minutos y segundos. Este reloj, además, sería digno de James Bond pues está fabricado en policarbonato y es a prueba de balas. Quizá su belleza sea cuestionable pese a que es el más caro de todos. Vale quince mil dólares.

Otro complicado de entender es el que tiene nueve cuadros. Es de fabricación japonesa y hay tres modelos: en azul, en verde y en rojo. Los tres cuadros de arriba señalan la hora (se ilumina una cuadrícula por cada hora), los tres del medio indican los minutos -en grupos de diez- que han pasado desde la última hora en puntos. Los tres cuadros inferiores indican el número de minutos, en unidades, es decir, de cero a nueve.

El último reloj es, quizá, el más 'normal' a primera vista. Es el que está hecho en madera. Precisamente, esa es su característica diferenciadora. Parece un brazalete más que un reloj convencional. Su particularidad, además de su peso, es que hay que tomar más preocupaciones, como no mojarlo o no exponerlo al sol demasiado tiempo.

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