Saltar al contenido

Y tú... ¿necesitas un iPad?

lainformacion.com

miercoles, 10 de febrero de 2010 - 00:05 h

Enlace de interés

El cuaderno gris

22/11/2009  | Leer articulo completo en www.lasprovincias.es

La boina de Josep Pla es la más cosmopolita de nuestro siglo veinte, su pitillo de bronca picadura de tabaco peleón el mejor liado, su mirada de mandarín con retranca milenaria la más aguda, penetrante, incisiva, sutil, irónica y, por lo tanto, devastadora, pues sin parecerlo su prosa disecciona paisajes, costumbres, modos, vicios y manías largamente enquistados en nuestra sociedad. El rabillo que coronaba su boina, en fin, representa la finísima antena que recogía todo lo que sucedía a su alrededor. Pla nos traslada de lo local hacia lo universal como quien no quiere la cosa, empleando el sosiego infatigable del peatón que sabe ver un poco más allá para establecer conclusiones certeras con un ligero matiz de escepticismo y ese perfume supremo del eterno descreído. Sus artículos sobre el advenimiento de la República, con la quema de conventos incluida, suponen lo mejor de nuestro periodismo, así pues, ¿por qué se le sigue negando el pan y la sal a este titán? ¿Por qué ni en su Cataluña natal ni en el resto de España recibe el reconocimiento que merece? Bueno, pues quizá porque ejerció de individualista, de francotirador, de peculiar misógino, de payés archiculto, de gourmet sin pedanterías y de escritor sin ínfulas. Pla era demasiado catalán como para gustar a los españolistas más recalcitrantes y rancios pero, también, demasiado español para los catalanistas cavernícolas de barretina tatuada sobre el cráneo. Y luego.pues hombre, como no se exilió y pesa sobre él la leyenda de haber ejercido de espía allá en Marsella para el bando franquista durante la guerra civil, claro, eso no lo puede perdonar la mediocre tropa progre de pacotilla literaria. Josep Pla despreciaba la estrechez de miras del dictador, pero creía en la propiedad privada, en la decencia, en los bancos, en los ahorros, en pagar las deudas, en la seriedad cuando empeñas la palabra, en esas banalidades capitalistas de pequeña burguesía hacendosa, y semejantes rasgos los bobos contemporáneos de envidias profundas no lo digieren aunque sea uno de nuestros grandes prosistas de todos los tiempos. Allá ellos. Josep Pla practicaba literatura de observación y lo de fabricar literatura de imaginación le provocaba risa porque le parecía un poco porquería. Casi toda su obra es memorialística, con sus notas, sus ensayos, sus biografías a su manera., y qué ingente cantidad de sabrosas páginas nos ha dejado.Pero, ahora que caigo, ¡anda los Donuts!, estoy acabando esta pieza y toda no les he dicho nada sobre "El cuaderno gris".En fin, poco importa, lo mejor será que lo lean, o lo relean, en catalán o en castellano, y que lo descubran o lo redescubran. Para mí, es el libro fundamental de nuestras letras en los últimos cien años. Josep Pla es el adjetivo, y esto lo dice todo, así que más vale que cierre el pico.

Notificar un error

Un error cualquiera

Volver

Mensaje enviado

Leer más tarde

Se ha enviado Titulo de la noticia a email@example.org

No puedo leer la noticia ahora.

Enviadme la noticia a la siguiente dirección de correo electrónico, la leeré más tarde.

7 enlaces más sobre este asunto

[ Se el primero en comentar esta noticia ]

Deja tu comentario

    Identificate

    Boletín de premios

    Recibe los titulares de las noticias de premios en tu correo

    iplabel