Un día después de que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hiciera suya la guerra de Afganistán tras anunciar el martes su nueva estrategia en la zona, que incluye un refuerzo de 30.000 hombres, la plana mayor de su equipo intentó recabar nuevos apoyos en el Senado.
La maniobra de ayer recordó a la protagonizada por la secretaria de Estado de George W.