El eco que sobrevive de aquel asalto es una historia negra. Habla de una plaza de toros con ametralladoras en los tendidos, soldados clavando banderillas a los prisioneros y mujeres con peineta contemplando la macabra faena. Una escena que alimentó la imaginación de una población sobrecogida por los horrores de la guerra. Francisco Pilo, Moisés Domínguez y Fernando de la Iglesia han abordado ese episodio en «La matanza de Badajoz» (Libros Libres).