14/05/2009 01:43 Leer artículo completo en
La Voz Digital de Cádiz
Han estado en las coronas de monarcas como Felipe IV de España, Luis XIV de Francia y Jorge IV de Inglaterra; han sido regalados a infantas mientras eran retratadas por los pinceles de Velázquez; María Antonieta los lució sobre su cuello años antes de que estallara la Revolución y acabara en el cadalso y, por esta fatalidad, gravita también sobre ellos una leyenda de supuestas maldiciones: accidentes, asesinatos, locura y suicidios alfombran las biografías de sus poseedores.