30/05/2009 02:09 Leer artículo completo en
Diario Vasco
Los dos eran buenos. Muy buenos. Y el público lo sabía y marchó al campo, pero marchó a su ritmo. Nada de hacerlo con tiempo, con paciencia. ¡No!: primero tomar el café, luego el puro, y más tarde la tertulia... y ¡al campo! ¡Todos a la vez! Cruzar la pasarela de la Estación era toda una aventura de apretujones. Los que iban tarde pero corriendo y los que iban tarde pero despacio. Y luego las puertas estrechas, el control de las entradas, los porteros..