28/07/2010 19:55 Leer artículo completo en
El Economista
Un nieto de catalanes, José Batlle y Ordóñez, prohibió en 1912 en Uruguay las corridas taurinas, una práctica de la que solo queda como recuerdo una abandonada plaza de toros en la ciudad de Colonia del Sacramento (suroeste).Batlle y Ordóñez, presidente en dos oportunidades (1903-1907 y 1911-1915), era nieto de José Batlle y Carreó, comerciante español nacido en Sitges que llegó al Río de la Plata en 1800.Considerado el padre del Uruguay democrático y moderno, Batlle y Ordóñez defendió una concepción humanista de la vida social.