30/07/2009 03:28 Leer artículo completo en
El País
"Un día apareció el Ejército venezolano, un pelotón del batallón José Laurencio Silva, acantonado en El Rastro, una población cercana a Calaboso, nos apuntaron con sus armas de reglamento a la cabeza y nos dieron un plazo prudencial de una hora para abandonar nuestra finca.