3/06/2010 23:59 Leer artículo completo en
Ecodiario
Las playas de Pensacola, en el noroeste de Florida, tienen aún el agua cristalina y la arena blanca y suave que les dieron fama internacional, pero los turistas dejan de ir por miedo a una marea negra de petróleo que se acerca."Los teléfonos dejaron de sonar en busca de reservas", dijo a la AFP, Laura Lee, que trabaja para Visit Pensacola, la oficina de turismo local."Las playas están abiertas, el agua es segura y no tenemos impactos de petróleo".