En junio de 1502, César Borgia condujo sus tropas a través de los montes Apeninos de la Italia central, avanzando hacia el norte, hacia la Romagna, ocupando una ciudad tras otra, extendiendo el terror a cada paso que daba. Era la tercera vez en varios años que Borgia emprendía una campaña agresiva de conquista en la Romagna, la remota región nororiental italiana situada entre Bolonia y Ancona.