Por rechazo, rebelión o provocación, prenderle fuego a un vehículo se ha convertido para algunos en toda una forma de expresión de la que Francia con 45.000 coches calcinados al año ronda un execrable récord. Es la manera en que grupos de jóvenes exteriorizan su insumisión a la autoridad. Recurren a esta práctica a la mínima ocasión, como los incidentes recientes de Firminy y Louviers, y sobre todo en fin de año y las festividades del 14 de julio.