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martes, 23/09/14 - 05: 10 h

Madrid 2020

Elección Juegos Olímpicos: la gran nota de Madrid contra la sobriedad de Tokio y la locura de Estambul

Manu Albarrán

martes, 03/09/13 - 06:00

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  • La candidatura de Madrid fue la mejor valorada en los últimes informes del COI, superando los grandes problemas de 2012 y 2016: la economía, el dopaje y las plazas hoteleras.
  • Tokio y Estambul cuentan con ventajas respecto a Madrid, aunque no hayan aparecido en los informes oficiales.
  • Presentar la mejor candidatura no garantiza nada ya que las variables en las que se basan los miembros del COI con derecho a voyo son innumerables y personales.
Príncipe Felipe, "entusiasmado" por ser parte del equipo de Madrid 2020

Restan apenas cuatro días que Jacques Rogge pronuncie en Buenos Aires el nombre de la ciudad que albergará los Juegos Olímpicos del año 2020. Los miembros de las tres delegaciones están ya en la ciudad argentina apurando los últimos detalles de una presentación que, parece ser, se antoja determinante para la votación final. También, por supuesto, están allí ejerciendo esa imprescindible labor de lobby para intentar conseguir uno, dos o tres votos que podrían acabar siendo decisivos.

El sábado serán 99 los miembros del COI los que elijan la ciudad olímpica de 2020. Antes de hacerlo serán testigos de las últimas exposiciones de las tres candidatas. Aunque nadie ha podido hablar con ellos, es probable que a esas alturas cada uno de los votantes tenga claro qué ciudad va a votar, al menos en la primera ocasión (haría falta una segunda vuelta entre las dos ciudades más votadas si tras el primer recuento ninguna obtiene la mayoría absoluta). Para entonces todos serán conscientes de lo bueno y lo malo de cada ciudad y habrán ordenado su escala de criterios para decidir. Tan sólo un error garrafal en este esprint final haría que las opciones de alguna de las tres ciudades se fuese por tierra.

Madrid llega a Buenos Aires con una candidatura, sobre el papel, casi perfecta. De hecho, la capital española obtuvo la mejor nota en el último informe emitido por el COI con un 8,09; siete centésimas mejor que Tokio y más de un punto por encima de Estambul, que se quedó en un pobre 6,97.

Madrid ha logrado, tras los fallidos intentos de 2012 y 2016, superar las habituales trabas que el COI pone para que una ciudad sea olímpica. Así, errores pretéritos como la ley antidopaje, las plazas hoteleras o la falta de infraestructuras han sido subsanados, mientras que en el aspecto económico el mensaje de que para dentro de siete años la crisis será una oscura mancha en el pasado parece bastante creíble a juzgar por los datos de la unidad de inteligencia económica que prevé un crecimiento anual medio superior al uno por ciento en el trienio 2013-2016.

Positivo y negativo a la vez

En este sentido, Madrid se presenta con un presupuesto discreto, muy alejado de los de Tokio y Estambul. La delegación alega que no hace falta gastar mucho porque está casi todo hecho. Empero, este punto -que sobre el papel puede ser positivo- se puede tornar en negativo en las cabezas de los miembros del COI, que suelen ser más realistas y pragmáticos. Ellos mejor que nadie saben que los presupuestos finales para los Juegos Olímpicos suelen aumentar una vez que la ciudad pasa de candidata a ganadora. No ocurre siempre, pero puede pasar. Pasó en Londres, en Atenas y en Sochi (Juegos Olímpicos de invierno).

Presicamente por eso, que Tokio haya presentado 4.500 millones de dólares (casi 3.500 de euros) como fondo ya guardado para invertir es algo que puede gustar mucho al COI. En Japón ya se han asegurado ese montante, por lo que puede costar menos abrir la hucha del Estado para sacar más millones si hiciera falta. Por otro lado, el mareante presupuesto de Estambul -14.500 millones de euros- también puede ser visto con buenos ojos. La ciudad turca se ha presentado, con ésta, cinco veces a la carrera por los Juegos y siempre con la inversión como gran aliada. Seguro que no les costaría mucho aumentar esa cifra si hiciese falta.

Otra traba -quizá menos determinante- que Madrid ha superado pero que se le vuelve en contra si se compara con Tokio y Estambul es el apoyo público. La última encuesta oficial del COI, que es la que tendrán en cuenta, dice que el 20% de los madrileños no quieren los Juegos, aunque haya un 76% que sí. En Tokio es el 16% de los encuestos los que no quieren ganar (frente al 70% que sí) y en Estambul sólo un tres por ciento desea ver los Juegos por televisión mientras que el 83% deseo vivirlos 'in situ'.

Del mismo modo, Madrid llega al límite mínimo de plazas hoteleras. Pero que Tokio disponga de 140.000 plazas es un dato muy jugoso. Estambul está en torno al número de Madrid. Algo parecido ocurre con la cercanía entre las sedes, apartado en que el la candidatura española es la mejor, pero con un gran déficit.

¿Convenció el AVE?

En Madrid el mayor desplazamiento para los deportistas podría ser de unos viente minutos en transporte público o coche. En Tokio y Estambul hay sedes a la cuales llegar desde la Villa Olímpica implica un gasto de tiempo cercano a los tres cuartos de hora. Sin embargo, el COI dejó en su último informe un 'pero' que puede pasar desapercibido pero que suena importante: el hecho de que las sedes de pruebas de mar estén tan lejos de Madrid (a dos horas en AVE). La simple mención de esta realidad, pese al tren de alta velocidad, no es algo positivo.

Dos factores de preocupación real para los votantes y que no están afectando a Madrid son el efecto Fukushima y los escándalos deportivos de Turquía. Lo de la central nuclear japonesa parece una preocupación secundaria. Cierto que estas últimas temporadas ha habido deportistas que no han ido a Tokio a competir por miedo, pero parece poco probable que la central siga siendo un problema en siete años. Además, desde Tokio están intentando vender que los Juegos podrían ayudar a recuperar al país del terremoto de 2011. Pese a ello, la imagen de la ciudad japonesa se ha visto afectada. 

No tanto, eso sí, como la de Estambul por culpa de los casos de dopaje y de las suspensiones a Fenerbache y Besiktas por amañar partidos. El mensaje oficial de la candidatura es el de que allí también se castiga a los tramposos y están buscando un deporte limpio. Pero no suena creíble, como tampoco el hecho de que las revueltas sociales sean un ejemplo de la inquietud de los jóvenes, como se ha querido vender. De todas formas, la delegación dijo que en la última visita el COI no les hizo preguntas sobre este aspecto.

Por último están los intangibles de las candidaturas. La Marca España, el poder celebrar unos Juegos a medias entre Asia y Europa o la ley no escrita de la rotación de continentes. Estos aspectos, como el Plan Estratégico Cultural de la Candidatura -que es el último punto de cada ciudad y que consiste en trazar actividades previas y posteriores a los Juegos con las que integrar el deporte y el movimiento olímpico en la ciudad- son menos determinantes y tan sólo servirían en caso de claro empate en los puntos anteriores.

En cualquier caso, todos los datos, números y cuentas de poco pueden servir ante unos miembros del COI que no dejan de ser personas influenciables, con mejores relaciones en unos sitios que en otros y con sus propios pensamientos. Es en este aspecto es en el que se trabaja estos días, con el apoyo de deportistas, la Casa Real o personalidades de todo tipo. Empero, quitarle a un miembro del COI una idea prefijada (véase el caso de Alberto de Mónaco con el terrorismo) es harto complicado. Como también lo es intentar que dejen de mirar al futuro (por aquello de que a los votantes europeos del COI, por ejemplo, les podría no interesar que ganara Madrid para que sus países se puedan presentar con opciones serias en 2024).

Son muchas las cábalas que hay que hacer para valorar como lógico el optimismo de Madrid o el favoritismo de los nipones. El problema es que apenas hay información válida para poder hacerlo. Tan sólo existen datos del pasado, y pueden no ser muy concluyentes. Lo cierto es que Madrid ha hecho los deberes, y muy bien; pero eso no significa nada. El sábado por la noche se verá si, en este caso, el buen estudiante tiene premio o no.

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