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jueves, 28/08/14 - 13: 24 h

empleo

Las causas que explican por qué demonios ellas ganan menos que sus compañeros

Bruno Pérez

viernes, 08/03/13 - 06:00

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  • Casi la mitad de la brecha salarial entre hombres y mujeres se explica porque casi siempre son ellas las que terminan reduciendo su jornada.
  • CCOO denuncia que una buena parte de esa brecha no se puede explicar por factores objetivos.

 

La ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Ana Mato, en una jornada sobre desigualdad salarial e igualdad de género

En la España de 2012 las mujeres todavía tendrían que completar 62 jornadas de trabajo más que sus compañeros varones para poder aspirar a ganar el mismo sueldo.

Dos meses de trabajo, ésa es la frontera en la que a día de hoy se sitúa la brecha salarial entre hombres y mujeres en España según el informe Crisis y discriminación salarial de género, elaborado por el Área de Mujer del sindicato Comisiones Obreras a partir de fuentes estadísticas oficiales europeas y españolas.

Éstas revelan, asimismo, que para el último año analizado (2010) el sueldo medio de las trabajadoras españolas debería incrementarse un 29% para equipararse al nivel del de sus compañeros.

La brecha salarial se ha venido ampliando, de hecho, desde que se iniciara la crisis, pasando de los 5.292 euros de media registrados en 2008 a los 5.745 euros de 2010.

Éstos son los perfiles cuantitativos de un problema ya endémico del mercado laboral español. Pero, ¿cuales son las causas? ¿Qué distorsiones se esconden detrás de estas cifras? CCOO ha realizado un profundo análisis cualitativo de las circunstancias que determinan esta brecha salarial y ha identificado cuatro motivos principales:

- Condenadas a la jornada reducida. La brecha salarial entre hombres y mujeres se reduce a su mínima expresión estadística cuando hablamos del trabajo a tiempo parcial.

En este segmento, la diferencia entre las percepciones de unos y otras apenas es del 8%; cuando hablamos de puestos a tiempo completo la diferencia sube hasta el 14%; y en términos generales la diferencia es... ¡¡del 29%!!

¿Cómo se explica esta aparente paradoja estadística? "Por la fuerte feminización del trabajo a tiempo parcial", explica CCOO.

"Mientras que sólo un 4% de los asalariados masculinos tienen un empleo a tiempo parcial, entre las mujeres este porcentaje se eleva hasta el 23%. El mayor peso del tiempo parcial en el empleo femenino reduce el salario promedio de las mujeres frente al de los hombres".

El informe va más allá y concluye que si hombres y mujeres tuvieran un mismo perfil de jornada laboral, es decir, si tuvieran igual representación en el empleo a tiempo completo y a tiempo parcial, sin los desequilibrios actuales, la brecha salarial caería automáticamente un 46%.

El asunto es particularmente relevante por la involuntariedad de esta situación. Más de la mitad de las mujeres que tienen una jornada reducida están en esa situación por no encontrar un trabajo a tiempo completo y el 23% trabaja menos horas por sus circunstancias familiares. Entre los hombres ese porcentaje es del 2%.

- Los 'trabajos para mujeres' se pagan peor. No hay un solo sector en la moderna y diversificada economía española en el que las mujeres cobren un sueldo más alto que los hombres.

Pero es que también ocurre que las profesiones que ofrecen salarios más altos están claramente masculinizadas, mientras que en las que ofrecen salarios más bajos hay un persistente predominio de mujeres, con el agravante de que la brecha salarial es menor en las ocupaciones masculinizadas que en las feminizadas.

Un 47% de las asalariadas españolas trabajan en sectores en los que su salario medio está por debajo de los 15.000 euros brutos anuales. No hay un sólo sector en el que eso les ocurra a los hombres.

Si esta dispersión salarial sectorial se corrigiera artificialmente la distancia entre los sueldos que perciben hombres y mujeres se reduciría un 12%.

- Una carrera laboral más intermitente y menos dilatada. La distancia salarial entre un hombre con un contrato temporal y una mujer en la misma situación es del 14%. La estadística dice que si después de un tiempo ambos lograran un contrato indefinido esa distancia se ampliaría hasta el 32%.

Lógicamente, ese automatismo no existe y la diferencia responde a otros factores.

¿Cuales? Por un lado, la mayor continuidad en la carrera laboral de los hombres, sin las interrupciones que se producen en las de las mujeres o, como dice CCOO, o con una mayor minimización del impacto de éstas.

Pero también por el mayor tiempo de permanencia en la empresa de los hombres con todos los complementos salariales que ello implica. Mientras el 45% de los trabajadores llevan más de seis años en su empresa, apenas el 35% de las trabajadoras está en la misma situación.

La estadística, de hecho, dice que la brecha salarial entre hombres y mujeres se va reduciendo a medida que avanza la vida laboral, siendo del 32% entre los trabajadores con menos de un año en la empresa y reduciéndose al 12% entre los que llevan más de 30 años

- Indicios de discriminación. Hasta aquí los factores que se pueden explicar desde la estadística, desde la frialdad de los números que conducen a unas conclusiones determinadas. Pero hay otros factores, que actúan a posteriori, que responden a tópicos culturales arraigados y que constituyen la discriminación más directa.

Hablamos aquí de situaciones en las que se producen valoraciones diferentes de tareas equivalentes, la aplicación arbitraria de complementos salariales, procedimientos de promoción profesional poco motivados o basados en factores discriminatorios, como disponibilidad absoluta o movilidad geográfica.

CCOO considera que esta discriminación también es medible estadísticamente y respondería a toda la parte de la brecha salarial que no se puede explicar por otros factores.

Si fuera así, prácticamente la mitad de la brecha salarial constituiría un indicio flagrante de discriminación.

 

 

 

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