20/08/2009 02:28 Leer artículo completo en
La Razón digital
A veces me sale mi vena antropóloga. Porque, oigan, lo que yo quería era ser Margaret Mead y escribir el famoso y controvertido «Adolescencia, sexo y cultura en Samoa». Fundamentalmente porque, para ello, habría tenido que viajar a Samoa. Franz Boas redactó un prólogo para Margaret donde aseguraba que «cortesía, modestia, buenas maneras, conformidad, son universales para los estándares éticos definitivos, pero lo que constituye la cortesía, la modestia, las buenas maneras y los estándares éticos definitivos no es universal».