Su escapada hacia adelante tiene un trasfondo tragicómico. Quizá hay que evitar un melodrama que Coto Matamoros alimenta como nadie. Es uno de sus constantes latiguillos. Porque, tras sobrecoger a la audiencia hace más de un mes al anunciar en «¿Dónde estás, corazón?» su intención de quitarse la vida –que afortunadamente se quedó en una huida a Tailandia–, el pasado viernes, vía satélite y previo cobro de su importe, insistió en sus fúnebres propósitos.