domingo, 12/02/2012 - 15:19 h
El principal obstáculo sigue siendo la negativa de China a aceptar una auditoría sobre la reducción de sus emisiones contaminantes, condición imprescindible para que Wasghington se sume al fondo de 100.000 millones de dólares propuesto por la Unión Europea.
El pesimismo se ha instalado en la cumbre del clima. La expectación de un posible acuerdo generada por la llegada del presidente estadounidense, Barak Obama, se ha ido esfumando a lo largo de la mañana. Los ánimos están decaídos en los pasillos del Bella Center, el centro de conferencias donde se celebra esta cumbre y en el que una veintena de líderes han pasado toda la noche para intentar salvar los escollos pendientes para facilitar un acuerdo.
"No he venido aquí para hablar, sino para actuar", ha explicado Obama durante su corta aunque incisiva intervención ante el plenario donde las delegaciones nacionales siguen negociando a contrarreloj. El tiempo es algo que empieza a faltar. Está previsto que el presidente estadounidense abandone el centro de conferencias a las 17.00, una visita fulgurante que podría quedarse en agua de borrajas.
"El tiempo para hablar ya está terminado. Podemos alcanzar un acuerdo y todo el mundo en esta sala saldrá con un mundo mejor, o podemos elegir el retraso, volver a las mismas divisiones. Volveremos a tener los mismos argumentos, mes tras mes, año tras año, mientras el cambio climático avanza hasta que sea irreversible. Señores y señoras no hay tiempo que perder. America ha elegido. Se ha comprometido. Haremos lo que hemos dicho. Estamos preparados para hacerlo hoy. Pero tiene que haber movimiento en todas las delegaciones. Es mejor para nosotros actuar que pensar".
El principal obstáculo sigue siendo la negativa de China a aceptar una auditoría sobre la reducción de sus emisiones contaminantes, condición imprescindible para que Wasghington se sume al fondo de 100.000 millones de dólares propuesto por la Unión Europea para sufragar el esfuerzo de los países emergentes y en desarrollo en su lucha contra el cambio climático. "Necesitamos transparencia sin que atente a la soberanía. Sin eso, cualquier acuerdo serán palabras vacías, sin sentido, si no compartimos información sobre nuestros compromisos. Además, debemos aportar financiación que ayude a los países pobres a adaptarse al cambio climático".
Brasil también duda
Mientras el primer ministro chino, Web Jibao, sólo ha ofrecido declaraciones a medias tintas llenas de cifras y ninguna apuesta clara, las palabras del presidente brasileño, Luis Inacio Lula da Silva, no han sido mucho más halagueñas para el buen final de esta cumbre. El dirigente brasileño se ha declarado "frustrado" con el aspecto que está tomando la negociación. Brasil ha llegado a Copenhague con los deberes hechos. El Ejecutivo se ha fijado como meta reducir sus emisiones de aquí a 2020 en una horquilla del 36,1% al 38,9%, gracias a un menor ritmo de deforestación de la Amazonia. Brasil se ha comprometido a frenar esta lacra, una de las primeras causas de emisión de gases contaminantes, en un 80%. Ambas medidas son voluntarias, ya que ningún acuerdo obliga por el momento a los países emergentes a adoptar medidas vinculantes de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
"Era necesario tomar estas medidas para mostrar al resto del mundo que con sólo palabras no encontraremos una solución en la cumbre de Copenhague". Brasil se encontraba esta mañana dentro de la reunión que han celebrado una veintena de países durante toda la noche pasada. "Hacía mucho que no veía una reunión así, me ha recordado a mis reuniones como sindicalista, cuando nos reuníamos con las empresas, ha sido muy complicado porque no hemos trabajado antes con la responsabilidad que hacía falta".
"El asunto no es sólo el dinero, no solucionó el problema en el pasado y no lo hará en el futuro", ha explicado Lula. "Lo importante es que puede ser una oportunidad para los países pobres. Brasil está preparado para dar más dinero a los países pobres, lo haremos. Queremos participar en los mecanismos de financiación. Si se alcanza un acuerdo en esta conferencia. Yo Creo en Dios, así que creo en los milagros", ha explicado.
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