Hace más de 70 años, una presa reventó y sepultó a Tlalpujahua (México), a unos 130 kilómetros al oeste del país. La tragedia, conocida popularmente como Las Lamas, estuvo a punto de acabar con su población y dejó una tradición de relatos de horror. A partir de entonces, Tlalpujahua fue conocida como "el pueblo que no se dejó morir".