A pesar de sus imponentes 2,08 metros y sus 100 kilogramos de músculo,
Serge Ibaka es un tipo sencillo, amable, se podría decir que incluso
tímido. Un chaval de 21 años con pinta de despistado que aún no entiende
muy bien por qué un nutrido grupo de periodistas le persigue por los
interminables pasillos del Convention Center de Los Ángeles.