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lunes, 28/07/14 - 18: 41 h

Mundo

Bradley Manning, ¿quién es este héroe o traidor que destapó los secretos de EEUU?

María Torrens Tillack

martes, 04/06/13 - 13:23

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  • El joven soldado se sintió "aliviado" tras filtrar documentos clasificados a Wikileaks.
  • La fiscalía le acusa de ayudar indirectamente a Al Qaeda en un juicio que atrae el interés mundial.
Manning cuenta el "estrés" que sufrió tras su detención por WikiLeaks

Cuando el 3 de febrero de 2010, Bradley Manning decidió darle al botón de “enviar” no sabía lo que le esperaba. Él quería que los ciudadanos de EEUU supieran la verdad. Ahora se enfrenta a al menos veinte años de prisión (con una pena máxima de cadena perpetua) por haber desvelado documentos clasificados.

"Si tuvieras libre control sobre redes clasificadas y vieras cosas increíbles, cosas horribles, cosas que pertenecen al conocimiento público y no a algún servidor almacenado en una oscura habitación en Washington DC, ¿qué harías?"

Esta es la pregunta que supuestamente había planteado el soldado estadounidense Bradley Manning en un foro de internet antes de que le descubrieran. Él lo ha admitido implícitamente, y su propio grupo de apoyo destaca esta frase de su héroe en la web que le dedican. Sin embargo, este planteamiento se ha tornado en parte de la argumentación para la acusación: la fiscalía ha empleado estas frases contra el analista de Inteligencia al que las autoridades apresaron en 2010 cuando sospecharon que él era la "garganta profunda" de Wikileaks.

Manning ha acabado admitiendo que fue él quien pasó cientos de miles de documentos clasificados a la web de filtraciones y denuncias de Julian Assange. De 22 cargos que se le imputan, ha reconocido 10 y se enfrenta así a una pena mínima de 20 años.

EEUU le acusa de haber colaborado indirectamente con el enemigo –es decir, con Osama bin Laden y la causa yihadista- al desvelar información sensible sobre las guerras de Irak y Afganistán, además de cables de la diplomacia estadounidense. Entre otros asuntos, confiesa haber filtrado el vídeo Collateral Murder, en el que se ve cómo el Ejército de EEUU mata por error a civiles y periodistas desde un helicóptero.

“Dados los crímenes de guerra expuestos en estos documentos, Bradley Manning debería recibir una medalla de honor”, opina la organización de apoyo que lleva su nombre.

Pero mientras unos ven en este joven de 25 años al héroe que defiende los derechos humanos, otros ven al traidor que ha puesto en peligro a los ciudadanos estadounidenses por las represalias terroristas que pueden provocar esas informaciones hechas públicas.

Las motivaciones de la garganta profunda del siglo XXI

Él ha defendido en las vistas previas al juicio que ahora se celebra en la base militar de Fort Mead, que “aunque la información era sensible en el momento de su creación, su sensibilidad normalmente se disipa en 48 hasta 72 horas, cuando la información se hace pública o la unidad involucrada ya no está en la zona y está fuera de peligro".

Alistado desde octubre de 2007 en el Ejército, ha confesado que “rápidamente” se dio cuenta de que “no estaba preparado ni física ni mentalmente para las exigencias de un entrenamiento básico”. Tras algunas dificultades, consiguió superar la prueba en abril del año siguiente.

Mientras durante aquel entrenamiento se había sentido incómodo por ser “diferente”, se sintió muy a gusto cuando llegó el momento de practicar sus dotes informáticas.

Interesado en geopolítica y tecnología de la información, según sus propias declaraciones ante la juez Denise Lind el pasado febrero, ha admitido que después de cumplir su misión en Irak, se llevó de vuelta información confidencial sobre la guerra en ese país y Afganistán con la duda de si debería hacerla pública.

Consideraba que había sido testigo de sucesos que no debían permanecer en secreto, de posibles crímenes de guerra y –en cualquier caso- de errores de combate que al menos deberían servir para que no se repitieran.

No tomó la decisión de la noche a la mañana. Consultó a su novio de aquel entonces qué hacer, aunque no obtuvo una respuesta clara. Planteó en foros de internet su dilema, y algún internauta le habló de Wikileaks.

Cuando finalmente se decidió, Manning –según su propio testimonio- trató de pasar la información al Washington Post primero (“pero creo que no me tomaron en serio”), al New York Times después, y tras un tercer intento con el diario Politico, envió la información a Wikileaks.

"Aliviado" por haber hecho lo correcto

Después de pasarle la información a la organización de Julian Assange –que evita admitir cualquier vinculación con Manning apoyándose en el necesario anonimato de sus fuentes- se sintió “aliviado” y con la conciencia tranquila. Sentía que había hecho lo correcto.

Siguió filtrando información a Wikileaks, hasta que un día de finales de marzo de 2010 no tómo las precauciones necesarias para proteger su identidad. No activó el filtro “anonimizador” que solía emplear al enviar un nuevo vídeo comprometedor. En aquella ocasión era sobre la matanza accidental de civiles en Afganistán, que le recordaba a lo reflejado en Collateral Murder, aunque a mayor escala.

Seguramente, ese error le costó su tapadera. Pasó encarcelado diez meses bajo un régimen de aislamiento tan estricto, que el relator especial de Naciones Unidas sobre la tortura afirmó que Manning estaba recibiendo un trato “cruel, inhumano y degradante” (mira el gráfico de su día a día en aquel calabozo). Después de aquel periodo inicial, pasó a otro régimen de confinamiento menos severo.

Ingenuo para unos, valiente para otros, los estadounidenses tampoco se ponen de acuerdo en si hizo lo correcto. El juicio al que se enfrenta desde el lunes, 3 de junio, se prolongará hasta el 23 de agosto en lo que promete ser uno de los procesos judiciales de mayor repercusión mundial de EEUU.

María Torrens Tillack

Responsable de la sección Mundo

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