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miércoles, 16/04/14 - 21: 12 h

Mundo

El banquero que dejó Wall Street para ayudar a los drogadictos del Bronx

Chris Arnade escucha, retrata y da voz a los drogodependientes, ya sean 'sin techo', prostitutas o incluso algún proxeneta. Ha abandonado la banca para dedicarse a fotografiar crudas historias sociales como las de estos ‘rostros de la adicción’. (Puedes leer la ENTREVISTA con el autor bajo la fotogalería).

María Torrens Tillack

viernes, 15/02/13 - 06:00

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  • El banquero que dejó Wall Street para ayudar a gente como Neecy

    El banquero que dejó Wall Street para ayudar a gente como Neecy

    "¿Puedo hacer algo por ti?". "No, no me merezco una mierda". Ésta fue la desgarradora respuesta que dio Neecy a su fotógrafo y amigo, Chris Arnade. Neecy había conseguido salir de la calle, abandonar la prostitución y llevaba sin consumir drogas tres meses. Pero cuando volvió a Hunts Point, en el Bronx, para tratar de ayudar a sus amigos... no consiguió evitarlo: tuvo una recaída y dos semanas más tarde vivía bajo un puente, según el relato de Cassie Rodenberg, que pone la narrativa a algunas imágenes del banquero de Wall Street reconvertido en fotógrafo. (Puedes leer una ENTREVISTA al fotógrafo bajo esta fotogalería). Foto: Chris Arnade,'Rostros de la adicción'

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  • El banquero que dejó Wall Street para ayudar a gente como Eugene

    El banquero que dejó Wall Street para ayudar a gente como Eugene

    Eugene "ama Grecia y Atenas", tal como reza su sudadera. Estuvo allí cuando surcó los mares como marine. Este veterano de la guerra de Vietnam es mendigo y dependiente del alcohol. El dueño de la tienda de ultramarinos ante cuyas puertas suele pedir limosna asegura a Arnade que confía completamente en Eugene: "Es el hombre más leal que conozco". Foto: Chris Arnade,'Rostros de la adicción'

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  • El banquero que dejó Wall Street para ayudar a gente como Sonia y Erik

    El banquero que dejó Wall Street para ayudar a gente como Sonia y Erik

    Sonia no puede contener las lágrimas, porque cuando por fin su marido Erik y ella habían encontrado un apartamento medianamente decente (con electricidad pero sin agua corriente) por 20 dólares a la semana, llegó un inspector y les comunicó que tenían una hora para abandonar el lugar. El edificio estaba embargado. Cruz Roja les podría acoger dos noches. Tienen tres hijos, pero hace tiempo que las autoridades se llevaron a los pequeños a un hogar de acogida. Foto: Chris Arnade,'Rostros de la adicción'

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  • El banquero que dejó Wall Street para ayudar a gente como Rafael

    El banquero que dejó Wall Street para ayudar a gente como Rafael

    De poco le ha servido a Rafael saber tres idiomas. Inmigrante de Guatemala y descendiente de nipones, habla castellano, japonés e inglés. Lleva 40 años en el Bronx y reside en la clínica/hogar de acogida para los adictos a la metadona de Hunts Point. Foto: Chris Arnade,'Rostros de la adicción'

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  • El banquero que dejó Wall Street para ayudar a gente como Takeesha

    El banquero que dejó Wall Street para ayudar a gente como Takeesha

    "Éste es Bobo. Le quiero, ¿quieres oírle hablar?", ofrece Takeesha al fotógrafo mostrándole un oso de peluche. Perdió al hijo que esperaba después de que su pareja la tirara escaleras abajo. A pesar de una historia de malos tratos con este desenlace, Takeesha espera volver con Steve cuando salga de la cárcel. Foto: Chris Arnade,'Rostros de la adicción'

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  • El banquero que dejó Wall Street para ayudar a gente como Roland

    El banquero que dejó Wall Street para ayudar a gente como Roland

    Entrar en su hogar significa escalar una verja y luego apañárselas para pasar a través de la ventana de un antiguo sótano, describe Arnade. Apenas asoma la luz en alguna habitación de la tercera planta. Pero Roland está contento, porque no hace tanto frío como en "la cueva", donde se conviven varios indigentes. Durante la visita en la que Arnade le saca esta fotografía, Roland le pide un favor: ha obtenido permiso para ver a su hijo de dos años al viernes siguiente y quiere que Arnade le acompañe para inmortalizar el reencuentro. Foto: Chris Arnade,'Rostros de la adicción'

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  • El banquero que dejó Wall Street para ayudar a gente como Chanel

    El banquero que dejó Wall Street para ayudar a gente como Chanel

    Chanel es adicta a varios estupefacientes desde los 13 años "porque es divertido", asegura a Arnade. Llegó al Bronx desde Jamaica. Tiene 23 años, una hija y estaba embarazada de cuatro meses cuando se tomó esta fotografía. Pero ya tenía cita para abortar. "No quiero tener hijos que no pueda mantener", explicó a Arnade. Foto: Chris Arnade,'Rostros de la adicción'

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  • El banquero que dejó Wall Street para ayudar a gente como Roy

    El banquero que dejó Wall Street para ayudar a gente como Roy

    "Consumo algunas drogas, sí. Cocaína, hierba, alcohol. Mantente alejado de la heroína, eso lo dejé", aconseja Roy a su fotógrafo. Lleva en la calle más de 20 años. Cuando Arnade le pide que se describa a sí mismo, Roy responde: "Bendecido por Dios". Foto: Chris Arnade,'Rostros de la adicción'

     

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  • El banquero que dejó Wall Street para ayudar a gente como Sonia

    El banquero que dejó Wall Street para ayudar a gente como Sonia

    Sonia tiene 46 años, cinco hijos y mucha adicción al crack. Ella misma dice que "vende su cuerpo para obtener drogas". Le pide al fotógrafo que la describa como una "buena persona con una enfermedad muy mala". Reconoce que "si tuviera todo el dinero del mundo, tendría todo el crack del mundo". Foto: Chris Arnade,'Rostros de la adicción'

     

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  • El banquero que dejó Wall Street para ayudar a gente como Luis

    El banquero que dejó Wall Street para ayudar a gente como Luis

    El autor de esta serie fotográfica (que puedes consultar completa en su Flickr) no está seguro de que este hombre se llame Luis. Es el nombre que ha conseguido entender Chris Arnade, porque Luis solo acierta a balbucear algunas palabras y a menudo rompe a llorar. No quiere ir ni al refugio local ni a la clínica contra la adicción a la metadona y pasa las horas mendigando frente a las tiendas de ultramarinos con un cigarro en la mano. Foto: Chris Arnade, ‘Rostros de la Adicción’

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    El banquero que dejó Wall Street para ayudar a los drogadictos del Bronx

    “La mayoría de sus venas están hechas jirones y cansadas”, describe Arnade. Rebusca un sitio adecuado en su cuerpo. Sus piernas y brazos ya no están en condiciones de recibir un nuevo pinchazo. “El cuello es rápido, pero requiere trabajo”, cita. Foto: Chris Arnade, ‘Rostros de la Adicción’

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  • El banquero que dejó Wall Street para ayudar a los drogadictos del Bronx

    El banquero que dejó Wall Street para ayudar a los drogadictos del Bronx

    Es Navidad y Diane vuelve a la calle, porque se juntan el final de mes con los gastos de esas fechas. "Me quedé sin dinero y necesito un poco para comida y regalos", explica a Arnade. Asegura que comenzó en la prostitución cuando era una joven esbelta de 19 años y "todos los hombres la deseaban". Fue una sin techo durante 20 años y adicta al crack. Ahora está recomponiendo su vida. (Puedes leer una ENTREVISTA al fotógrafo bajo esta fotogalería). Foto: Chris Arnade,'Rostros de la adicción'

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  • El banquero que dejó Wall Street para ayudar a los drogadictos del Bronx

    El banquero que dejó Wall Street para ayudar a los drogadictos del Bronx

    Éste es Chris Arnade, quien después de trabajar durante dos décadas en la banca ha decidido abandonar las cómodas oficinas de Wall Street para fotografiar historias como éstas y escribir libremente sobre el mercado financiero. Foto: Chris Arnade

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Dejó atrás su trabajo en las oficinas de Citibank de Nueva York hace seis meses. Llevaba 20 años dedicado al mundo de las finanzas, pero este doctorado en Física (también exprofesor universitario) decidió que quería dedicar su tiempo a la fotografía… y también a escribir sobre Wall Street.

“Es fácil ignorar a otros: evitando mirarles, no hablándoles, podemos caer en la construcción de nuestra propia narrativa que afirma nuestro limitado punto de vista del mundo”, reflexiona Chris Arnade en un intercambio de correos electrónicos con lainformacion.com. “La crisis financiera global y trabajar en el Bronx con drogodependientes cambió mi vida”.

Cuenta que acabó en la zona de Hunts Point en el Bronx, porque alguien le dijo que no fuera, que era el barrio más peligroso de Nueva York. “Lo que encontré allí era muy distinto a lo que reflejaban los medios”, asegura. Y se decidió a retratar a los toxicómanos de la zona.

Quería mostrar que cualquier persona es válida como el que más, indistintamente del momento de su vida en el que se encuentren. Forzar a los espectadores a conocer al sujeto de una forma que probablemente nunca habían hecho”.

Madrileño de nacimiento (“¡sigue siendo una de mis ciudades preferidas en el mundo; estoy deseando volver a visitarla!”), este neoyorquino lleva tres años construyendo la serie fotográfica ‘Rostros de la adicción’, con el apoyo narrativo de Cassie Rodenberg en algunos casos. Para Arnade resulta importante dar la oportunidad a sus protagonistas de “compartir sus sueños y sus cargas” y fotografiarles “con respeto”.

Ahora su tiempo lo dedica a este proyecto a largo plazo y otros, como Paseo por el Bronx, Transexuales de Queens o Cuidadores de Palomas en Nueva York. Su pasado en Wall Street deja huella en un blog de Scientific American donde participa.

Ha pasado “tiempo, mucho tiempo” con los retratados para ganarse su confianza. “Pasaba los fines de semanas y noches simplemente charlando con todo el mundo, dueños de tiendas de ultramarinos, proxenetas, narcotraficantes, miembros de bandas, prostitutas, adictos…”. 20 dólares también pueden servir de ayuda para una foto.

El último año ha sido el más intenso para él y la serie ‘Rostros de la Adicción’. A Arnade le resulta difícil elegir un testimonio de todos los que ha publicado en la Red hasta ahora. “Hay tantas historias dolorosas… Quizá la de Neecy [la primera retratada en la fotogalería]”, concede. “Verla volver a las drogas después de haber estado limpia durante tres meses [me impactó]”. Pero este fotógrafo no juzga. Solo quiere darles voz, que el mundo escuche.

María Torrens Tillack

Responsable de la sección Mundo

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