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sábado, 02/08/14 - 00: 46 h

Mundo

El Baradei, posiblemente el presidente que acabará con la era Mubarak

María Torrens Tillack

jueves, 03/02/11 - 07:00

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Nobel de la Paz y ex director de la Organización Internacional de Energía Atómica, es la figura más internacional y una de las más valoradas por los detractores de Hosni Mubarak. Pero su posible acceso al poder no se presenta fácil.

El Baradei vuelve a Egipto  -Foto: Getty Images

Sus puntos a favor pueden ser los mismos que se tornen en su contra, pero Mohamed El Baradei tiene todas las cartas para acceder al nuevo gobierno egipcio después de que Mubarak se haya comprometido a no presentarse a las elecciones del próximo septiembre.

Durante doce años dirigió uno de los organismos internacionales más influyentes y decisivos para las relaciones diplomáticas globales: la Organización Internacional de Energía Atómica, con sede en Viena. Desde esa posición imprimió un carácter pacificador en la organización e impulsó el desarme mundial, lo que finalmente le valió a él y a la OIEA el Nobel de la Paz en 2005.

Un par de años antes había insistido claramente en la falta de pruebas del Gobierno de George W. Bush para demostrar que Irak poseía armas de destrucción masiva, lo que le granjeó cierta antipatía en Estados Unidos.

"Llama al pan, pan y al vino, vino. No tiene miedo de decir la verdad, incluso aunque eso incomode a la gente. Así que no estoy de acuerdo con que tuviera algún enfrentamiento que otro con un gobierno o persona, sino que fueron ellos los que tuvieron un enfrentamiento con él", asegura a lainformacion.com el portavoz del OIEA entre 2005 y 2009, Ayhan Evrensel, que trabajó codo con codo con El Baradei durante esos años.

Diplomático de corazón y profesión

El interés por su país queda demostrado desde que en 1964 comenzara a servir a Egipto como representante ante la ONU. Estuvo en las sedes de Ginebra y Nueva York antes de que en los años 70 sirviera como asesor especial del ministro de Exteriores de Egipto en la época en la que el Gobierno de Anwar El Sadat empezó sus alianzas con Estados Unidos. Participó en las conversaciones de paz de Camp David.

En 1980 este licenciado en Derecho por la Universidad de El Cairo comenzó una nueva etapa alejado de la representación del país donde había nacido y comenzó a trabajar en la plantilla de las Naciones Unidas otra vez en Nueva York.

"Siempre he visto al Dr. El Baradei como una persona que tenía una visión global de las cosas", indica su antiguo colaborador en la OIEA.

Criticado por su lejanía

Pero todo este currículum que le facilita el reconocimiento internacional además de una buena imagen de mediador, también hace que algunos de sus compatriotas le hayan echado en cara abandonar su país. Lleva décadas viviendo en el extranjero y su residencia habitual parece estar aún en Viena, aunque uno de sus dos hijos está afincado en El Cairo.

Incluso desde que estallaran las últimas manifestaciones contra el régimen, fueron muchos los que se preguntaban dónde se había metido el supuesto líder que tardó más de un día en estar siquiera en el país. "Está liderando desde una distancia segura", analizaba una corresponsal de Al Jazeera en El Cairo cuando Mubarak ya le puso bajo arresto domiciliario. "No está en la plaza [Tahrir], está en el jardín."

Pero no cabe duda de que los manifestantes “están buscando una figura, una cara que pueda englobar todas sus demandas”, tal y como indicaba la corresponsal. Y esa cara muy bien podría ser El Baradei.

En busca de la transición

Hace prácticamente un año el diplomático fundó la Asamblea Nacional para el Cambio y visitó de nuevo El Cairo. Empezaba a allanar su camino hacia la presidencia, aunque sin oficializar en ningún momento sus intenciones. Ya entonces Egipto comenzaba a debatir la sucesión de Mubarak, que con más de 80 años y tan enfermo que pasó tres semanas en un hospital de Alemania, no parecía poder perpetuarse durante mucho más tiempo en el poder.

Una muchedumbre le acogió jubilosa, pero la Constitución egipcia prohíbe presentarse a la presidencia si el candidato de un partido político no tiene al menos el 3 por ciento de los escaños en el parlamento. Además, también debe llevar cinco años desempeñando un cargo relevante de liderazgo en el país.

Aunque es probable un cambio constitucional tras la futura marcha de Mubarak, ese paso se tendría que dar primero para que El Baradei tuviera siquiera opción a acceder a la presidencia. Eso sí, ahora el dictador ya no podrá pasar la batuta de mando a su hijo Gamal como planeaba y eso facilita las cosas.

El 27 de enero se ofreció para dirigir una transición pacífica en su país y advirtió a Mubarak que abandonara su cargo este viernes a más tardar para evitar que se repitiera un baño de sangre. "Es un líder de alto calibre que es fiel a sus valores y principios. Le gustan los retos", afirma Evrensel.

Puedes seguirle en su cuenta oficial de Twitter @ElBaradei, relativamente activa.

María Torrens Tillack

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