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Miércoles, 10/02/16 - 09:50 h

Mundo

El único lugar que no inundó el huracán Sandy: la cámara acorazada donde guarda la mayor reserva de oro del planeta

Roberto Arnaz

Martes, 06 de noviembre del 2012 - 11:20

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  • Las más de 8.000 toneladas de oro depositadas en la caja fuerte del banco de la Reserva Federal de Manhattan se encuentran a 25 metros bajo tierra, 15 bajo el nivel del mar.

  • El sistema de cerrado hermético de la cámara funciona como un corcho de una botella que impide que nada, ni siquiera el agua, entre o salga de estancia donde se encuentra el oro.

 

  • Un lugar inexpugnable
    Un lugar inexpugnable
    En el búnker de piedra que cobijan más de 600.000 lingotes de oro tiene una única puerta de acceso, un estrecho corredor de 3 metros de largo creado en el centro de un gran cilindro de acero macizo de 90 toneladas que gira sobre sí mismo para permitir o bloquear el acceso a la cámara. Foto: Reserva Federal de Nueva York

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  • 400.000 haitianos continúan viviendo en campamentos de refugiados
    400.000 haitianos continúan viviendo en campamentos de refugiados
    Casi tres años después del terremoto que mató a más de 220.000 haitianos, aún son 400.000 los que no tienen por hogar más que tiendas como ésta que inundó Sandy.   La educadora y cooperante dominicana Máxima Peña aseguraba recientemente en una entrevista con lainformacion.com que hoy Haití está peor que entonces.   Foto: Reuters

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  • En el corazón de Manhattan
    En el corazón de Manhattan
    La sede de la mayor reserva de oro del planeta se encuentra en el número 33 de la calle Liberty, a menos de 3 minutos andando del edificio de la Bolsa de Nueva York. Foto: Reserva Federal de Nueva York

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  • Un jugoso botín
    Un jugoso botín
    Con la onza de oro por encima de los 1.300 euros, en las entrañas del banco de la Reserva Federal de Nueva York descansan aproximadamente 350.000 millones de euros en metal precioso. Foto: Reserva Federal de Nueva York

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  • A prueba de huracanes
    A prueba de huracanes
    Una de las principales razones por las que no es inundó es porque esta particular cámara del tesoro está ya sumergida. Sus 122 compartimentos  se encuentran a 25 metros bajo tierra, 15 bajo el nivel del mar, y en un subsuelo de piedra que forma un sellado casi hermético. Foto: Reserva Federal de Nueva York

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  • Sólo tres personas saben la clave
    Sólo tres personas saben la clave
    Únicamente tres personas de sendos departamentos del banco (Auditoría, Servicios de Cámara y Custodia) conocen las contraseñas necesarias para abrir la cámara de seguridad. Además, la entidad cuenta con su propio ejército de guardas de seguridad que han recibido un entrenamiento de élite, capaces de sellar el banco en menos de 25 segundos ante un eventual ataque. Foto: Reserva Federal de Nueva York

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  • Inundaciones en Puerto Príncipe, la capital del país caribeño
    Inundaciones en Puerto Príncipe, la capital del país caribeño
    Una mujer habla por teléfono mientras camina este jueves en una calle inundada en Puerto Príncipe, Haití. EFE

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  • Un barrio de Puerto Príncipe, anegado por el agua
    Un barrio de Puerto Príncipe, anegado por el agua
    Una mujer que intentó cruzar un río crecido en Camp Périn (sur de Haití) murió al ser arrastrada por las aguas, provocadas por las intensas lluvias que se dan a medida que el huracán "Sandy" avanza hacia Jamaica, informó la Dirección de Protección Civil (DPC). EFE

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  • Tras el huracán... sigue la miseria
    Tras el huracán... sigue la miseria
    "En Haití todo es urgente: la educación, la alimentación, la salud, la agricultura, la vivienda…", decía hace solo un par de semanas a lainformacion.com la cooperante dominicana Máxima Peña, cuando Sandy aún no había llegado al Caribe.   En la imagen, una mujer carga a una niña mientras camina el jueves pasado tras el paso de Sandy por Puerto Príncipe, Haití. EFE/Jean Jacques Augustin

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  • Haití empieza lentamente su recuperación tras Sandy
    Haití empieza lentamente su recuperación tras Sandy
    Un hombre arrastra una carretilla por una calle en Puerto Príncipe (Haití). EFE

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  • Destrucción en Puerto Príncipe
    Destrucción en Puerto Príncipe
    Un hombre levanta escombros frente a su casa que se vio afectada por las aguas de un río desbordado en Puerto Príncipe, Haití tras el paso del huracán Sandy. EFE/Archivo

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  • Sandy mató al menos a once personas en Cuba
    Sandy mató al menos a once personas en Cuba
    El ciclón afectó además de Haití, a Cuba, República Dominicana, Jamaica y las Bahamas. El huracán tocó tierra en el sureste de Cuba en la madrugada del jueves pasado y salió por la costa noreste cinco horas después, dejando once muertos y cuantiosos daños materiales en las comunicaciones, la agricultura y el servicio de electricidad en la región oriental. Imagen de Haití. EFE/Archivo

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  • 130.000 viviendas dañadas en Cuba
    130.000 viviendas dañadas en Cuba
    Uno de los efectos más severos los sufrieron las viviendas en la provincia de Santiago de Cuba, donde más de 130.000 resultaron dañadas y de ellas, 15.300 con derrumbe total, según datos preliminares recogidos por EFE. (Imagen del vecino Haití del 27 de octubre, EFE)

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  • Sandy también destrozó y mató en Jamaica
    Sandy también destrozó y mató en Jamaica
    Un niño toma una fotografía a un árbol que cayó debido a los fuertes vientos del huracán Sandy el 25 de octubre, detrás de su casa en el parque Gregory de la localidad de St. Catherine (Jamaica).   El huracán Sandy, el décimo de una temporada muy activa en la cuenca atlántica, ha causado al menos un muerto en Jamaica. EFE/Rudolph Brown

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  • Toques de queda en Jamaica por el huracán Sandy
    Toques de queda en Jamaica por el huracán Sandy
    Una mujer observa junto a los escombros de su casa destruida tras los fuertes vientos del huracán Sandy después de su paso por la localidad de St. Catherine (Jamaica).   Se decretó el cierre de escuelas, negocios y aeropuertos, se establecieron toques de queda en algunas zonas de la isla. EFE/Rudolph Brown

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  • Fuertes vientos convirtieron casas en escombros
    Fuertes vientos convirtieron casas en escombros
    Un hombre señala el techo de su casa destruido tras los fuertes vientos de Sandy en St. Catherine (Jamaica). EFE/Rudolph Brown

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  • Casas destruidas también en Jamaica
    Casas destruidas también en Jamaica
    Una mujer observa su casa destruida en St. Catherine (Jamaica). EFE/Rudolph Brown

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  • Sin hogar tras el paso de Sandy
    Sin hogar tras el paso de Sandy
    Una niña permanece junto a los escombros que quedaron de su casa tras los fuertes vientos del huracán Sandy en Jamaica. EFE/Rudolph Brown

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Sandy golpeó la semana pasada Nueva York con toda su rabia. Este huracán, que llegó a alcanzar categoría dos y que llegó a la Gran Manzana acompañado de vientos de 120 km/h, fuertes lluvias e inundaciones, ha pasado a la historia como el primer fenómeno climatológico en paralizar la bolsa y los mercados financieros durante dos días consecutivos en sus casi dos siglos de vida.    

Las aguas del río Hudson crecieron más de cuatro metros y anegaron casi la totalidad del bajo Manhattan. Las todopoderosas entidades financieras de Wall Street, capaces de poner, quitar y dictar políticas a los gobiernos de medio mundo, pudieron con la fuerza de Sandy y se vieron obligadas a cerrar sus oficinas.

Tras el paso del huracán, la planta baja de la pomposa sede del Citigroup en el número 111 de Wall St. parecía una piscina olímpica. De hecho, la entidad ha anunciado que el edificio permanecerá fuera de servicio “durante varias semanas”. Tampoco las oficinas de JPMorgan Chase o Bank of America escaparon de la fuerza del agua y los apagones.

Sin embargo, hay un lugar en Manhattan que no ha sufrido daños durante la ‘tormenta perfecta’. A pesar de estar situada menos de medio kilómetro de la zona más castigada por Sandy, ni una sola gota de agua se ha colado en la cámara acorazada en la que el banco de la Reserva Federal de Nueva York guarda la mayor reserva de oro del planeta.

Allí se custodian celosamente nada menos que 8.273 toneladas de oro en lingotes de 12,5 kilogramos cada uno, aproximadamente el 25% del metal precioso en manos de los gobiernos de países de todo el orbe.

Una de las principales razones por las que no es inundó es porque esta particular cámara del tesoro está ya sumergida. Sus 122 compartimentos se encuentran a 25 metros bajo tierra, 15 bajo el nivel del mar, y en un subsuelo de piedra que forma un sellado casi hermético.

Además, su minucioso sistema de seguridad, formado por cámara y sensores de movimiento, tampoco sucumbió a la explosión en la central eléctrica de la compañía Con Edison que dejó sin luz a casi un millón de personas en la zona baja de la Gran Manzana.

Obsesión por la seguridad

Hollywood ha fantaseado en numerosas ocasiones con el que sería ‘el mayor robo de la historia’ en películas como ‘Jungla de cristal: La Venganza’. Y es que, con la onza de oro por encima de los 1.300 euros, en las entrañas del banco de la Reserva Federal de Nueva York descansan aproximadamente 350.000 millones de euros en metal precioso. Un botín demasiado jugoso como para dejar cualquier aspecto de la seguridad al azar o los caprichos de la naturaleza.

En el búnker de piedra que cobijan más de 600.000 lingotes de oro tiene una única puerta de acceso, un estrecho corredor de 3 metros de largo creado en el centro de un gran cilindro de acero macizo de 90 toneladas que gira sobre sí mismo para permitir o bloquear el acceso a la cámara.

Ese cilindro forma parte de un gran marco de acero de 140 toneladas de peso, que protege el acceso a las tres plantas de la cámara, cuyas paredes están revestidas de hormigón armado. Al girar 90 grados ese gran cilindro el corredor se alinea con los orificios del marco para permitir la entrada a un búnker que “jamás nadie ha intentado robar”, según los responsables del banco.

Para garantizar el hermetismo, una vez bloqueado el acceso, el cilindro se desliza ligeramente hacia abajo para taponar el marco, como si se tratara del corcho de una botella, y luego unos grandes 'clavos' recogidos en el marco entran en sus correspondientes agujeros en el cilindro a modo de cerrojos.

Sólo tres personas de sendos departamentos del banco (Auditoría, Servicios de Cámara y Custodia) conocen las correspondientes contraseñas necesarias para abrir el enrejado. Además, la entidad cuenta con su propio ejército de guardas de seguridad que han recibido un entrenamiento de élite, capaces de sellar el banco en menos de 25 segundos ante un eventual ataque.

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