domingo, 12/02/2012 - 20:13 h
Hondureños residentes en España argumentan a favor y en contra del cambio de gobierno provocado por el golpe. “Ha habido un presidente electo y se tiene que respetar”, afirman. Dos estudiantes describen desde Tegucigalpa la situación actual en medio del fuerte despliegue militar.
“Esto ya iba a una dictadura y eso no lo queremos”. Irma Leonela Cruz, vicepresidenta de la Asociación de Hondureños de Barcelona, asegura que el levantamiento militar que ha expulsado del país centroamericano al hasta ahora presidente, Manuel Zelaya, ha sido “la mejor decisión que se podía tomar”. Cruz cree que la consulta prevista por el derrocado mandatario para renovar la Constitución y poder de esa forma presentarse a la reelección en noviembre suponía un abuso de poder por parte de Zelaya. “Honduras ha sido siempre un país muy libre, gracias a Dios; no queremos que ahora nadie quiera quitarnos esa libertad, como ha pasado en países vecinos”, explica.
Cruz afirma que en Honduras “hay muchísimos que celebran lo que ha pasado”. Considera que “no se puede permitir que otros países quieran intervenir en las decisiones que corresponden al pueblo”, refiriéndose con ello en la supuesta influencia del presidente venezolano, Hugo Chávez, en el dirigente hondureño. Zelaya, como hiciera el líder bolivariano, quería conseguir una ampliación del tiempo de su mandato.
Su compatriota Jorge Irías preside la asociación, de la que forman parte “entre 3.000 y 4.000” hondureños residentes en Cataluña. Él lleva ya más de diez años viviendo en España. “El trabajo que han hecho las Fuerzas Armadas supongo que ha sido el de salir en defensa del mismo pueblo. Algo se ha hecho mal y por eso las cosas están así”, dice.
“Bien en el fondo, mal en la forma”
Irías coincide en el parecer de su compañera: “La política de este señor [por Chávez] no tiene nada que hacer en Honduras; él que haga lo que tenga que hacer en su pueblo pero no en el de nosotros”. “La gente está alarmada con lo que está pasando”, concluye.
Ricardo Mejía tiene 23 años y es estudiante de Ingeniería de Telecomunicaciones en Tegucigalpa, la capital hondureña. “Nos parece que la acción está bien en fondo pero no en forma”, explica Mejía, que considera que la consulta propuesta por Zelaya “era totalmente ilegal”. “Llegó a decir incluso que nadie lo iba a poder parar a él en la consulta”. Critica sin embargo la manera en la que se ha evitado que ésta tuviera lugar: “Nos tomó por sorpresa a todos […] no esperábamos que fueran a llegar a tal extremo”.
A pesar de todo, el joven afirma que “la mayoría de la población” está tranquila “con lo que ha pasado“. “El toque de queda sólo fue para calmar los ánimos, para calmar a las personas”. “No hay ningún tipo de revuelta militar”, asegura Mejía, que dice que la presencia de soldados en las calles de la capital sólo pretende “evitar desórdenes”.
El estudiante cree que lo ocurrido se veía venir. “Es algo que ya se venía pensando, que ya se venía hablando; desde hace días esperábamos que pasara algo”, explica. En el momento de la conversación, la situación había mejorado con respecto a las horas precedentes: “A partir de las cinco de la mañana [la una de la tarde en España] los medios volvieron a transmitir y sobre las seis ya volvió la electricidad”, que se había ido unas tres horas antes a causa de una tormenta, según un comunicado oficial.
“Hay poco transporte, mucha gente no ha ido a trabajar. Hemos estado incomunicados”, comenta por teléfono Dennis Mendoza, que también estudia en la capital la carrera de Informática. “Lo que se ha hecho es ilegal, aunque ellos lo quieran declarar como legal”, afirma, precisando que la actuación del Ejército viene motivada por el “enfrentamiento directo hacia la clase poderosa, hacia los empresarios del país”, que ha supuesto “el Gobierno de Mel [Manuel Zelaya]”. Mendoza explicaba a última hora de la tarde del lunes –mediodía en Honduras- que “el día de hoy [por ayer] es decisivo, habrá que ver si Zelaya tiene apoyos”, aludiendo a un posible regreso del depuesto presidente.
“No está justificado”
La situación era en ese momento de calma tensa en las calles de la capital. “Hay gente enfrente de la Casa Presidencial; pero hay poca gente, no están todos” debido a los numerosos militares presentes “por toda la ciudad”. “Hay calles cerradas y hay mucho temor por parte de la gente”, añade el joven. En la sede presidencial “hay incluso tanques”, relataba Mendoza, horas antes del toque de queda de las nueve de la noche.
Porfiria Enamorado Paz es hondureña y vive en España desde hace doce años. “Toda mi familia está allí”, explica esta residente en Madrid de 45 años. Considera que las acciones ocurridas en Honduras en las últimas horas “no están justificadas en ninguna parte del mundo”. “Ha habido un gobierno electo por el pueblo y eso se tiene que respetar, como haya salido, para bien o para mal, pero hay que aguantarse”, afirma.
La última vez que visitó el país fue hace tres años. “En Honduras el pueblo no tiene opción a opinar; siempre se ha vivido conforme a lo que ha dicho el sistema capitalista“, asegura Enamorado. “No es que el gobierno sea malo; es que a los gobiernos no le dejan hacer; son como marionetas”, asegura, precisando que la gente allí no puede permitirse estar al tanto de la situación política, sino de “ver qué le van a echar al estómago”.
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